La esperanza, como último recurso

La esperanza en medio de la devastación

¿Quién es la que cabalga tan tarde con el viento en la noche?
Erlkönig, Goethe.

Hace casi 20 años, recoriendo Kiev me entero de la existencia de un barranco, en la afueras de esa ciudad, conocido con el nombre de Babi Yar. Allí fueron asesinadas en unos pocos días de septiembre de 1941, entre 100 y 150 mil personas.

Mucho tiempo después me topé con un video (que incluyo más abajo) rescatado de la cámara de un joven oficial nazi que registró lo ocurrido. Seres humanos que bajan de los camiones. Les hacen cavar sus propias tumbas, los hacen parar al lado. Les disparan. A otros los llevan hasta el barranco, los hacen tirarse sobre la tanda de cadáveres anteriores. Les disparan.

De Babi Yar solo hay registro de una mujer que resiste, que intenta huir con su bebé y son asesinados en el intento.

Qué es lo que lleva a aceptar con esa mansedumbre el destino. Porqué no negarse a cavar la propia tumba. Porqué no escupir a los asesinos. Porqué no maldecirlos. Porqué esperar el disparo en la nuca.

En el final de La Patagonia rebelde, el alemán Pablo Schulz se niega a cavar su tumba mientras sus compañeros de destino lo hacen en silencio.

Para lograr ese estado mental de entrega primero hay que quebrar a la persona. Pero fundamentalmente alentar la esperanza. La esperanza de que pasará algo que evitará lo que parece definitivo. Que no es cierto lo que parece que está pasando. No sé, no lo tengo claro.

Viene al caso porque me cuesta entender cómo es posible que miles de jubilados argentinos, condenados a la más espantosa de las penurias en el momento más vulnerable de su existencia, sin nada, absolutamente nada por ganar ni esperar no se tiran bajo un tren o se arrojan de un edificio. Porqué no son los viejos los que encabezan las protestas sociales. Porqué uno entre millones no se inmola junto a los que estime, son los responsables de su mísera existencia.

El ser humano es fuerte. El cerebro está entrenado luego de dos millones de años de evolución para mantenernos vivos. A cualquier costo. Un minuto más. Algunos segundos. ¿Será eso?

Leo aquí que “la esperanza como sentimiento tiene su aspecto negativo porque quien la posee vive fuera de su época (contando con un futuro aún inexistente). Quién tiene esperanza puede abandonar lo que realmente tiene para apoderarse de algo que quizá nunca tendrá. También es cierto que los más esperanzados son aquellos que padecen de un temor. Ambos sentimientos se complementan y ahí cabe preguntarse: ¿No sería bueno combatir el temor en lugar de ocultarlo con la esperanza?

Reconozco que estoy proponiendo algo difícil, sobre todo en una cultura que patrocina el miedo y la esperanza de la mayor cantidad de personas, pero usted que me está leyendo, ¿no viviría mejor si pudiera superar los miedos y dependiera menos de la esperanza?”
Recomiendo detenerse a partir del minuto 2.21

En “La Noche” (El Aleph, pag. 41), Eli Wiesel relata con crudeza ese sentimiento de mejor aguantar: “Aquí y allá oí murmurar: – Hay que hacer algo. No tenemos que dejarnos matar, ir como ganado al matadero. Tenemos que rebelarnos.

Entre nosotros había algunos muchachos fuertes. Llevaban puñales consigo e incitaban a sus compañeros a arrojarse sobre los guardias armados. Un joven decía:
– Que el mundo conozca la existencia de Auschwitz. Que la conozcan todos los que todavía pueden salvarse de venir aquí.
Pero los más viejos imploraban a sus hijos que no hicieran tonterías
– No hay que perder la confianza, aunque la espada esté suspendida sobre nuestras cabezas. Así hablaban nuestros Sabios”.

La autora del fragmento que sigue es Hélène Berr, (Diario, Anagrama, pag. 185) es el relato de una joven judía de París que reflexiona sobre la posibilidad de ser deportada y morir. En marzo de 1944, pocos meses después de esta anotación en su diario, sería enviada a Bergen Belsen y de allí a Auschwitz, de donde no regresaría:

“Miércoles 27 de octubre (1943). Cuando escribo ´desaparecer´ no pienso en mi muerte, porque quiero vivir; siempre que esté en mi mano. Hasta deportada pensaría constantemente en volver. Si Dios no me quita la vida, y si, lo que sería muy malvado, y la evidencia de una voluntad no ya divina, sino del mal humano, los hombres no me la arrebatan.

Si esto ocurriera, si estas líneas son leídas, se verá claro que esperaba mi destino; no que los haya aceptado de antemano, porque no sé hasta qué punto puede llegar mi resistencia física y moral bajo el peso de la realidad, sino que me lo esperaba”.

Finalmente, Franz Wander en “El séptimo pozo” (Galaxia Gutenberg, 2007, pag. 104) cuenta como ficción lo que vio mil veces: “Sólo algunos se rebelan: ¿Por qué no os defendéis? ¿Por qué corréis como carneros hacia vuestra propia destrucción? Pechmann es uno de los que se rebelan. Negocia con los funcionarios franceses, no se ve a ningún alemán. Habla con los representantes de la Cruz Roja, que inspeccionan el campo continuamente, pero nada pueden hacer. Lucha para que no desgarren a las familias, para que no manden a una madre que ha perdido a su hijo en el tumulto. Grita, maldice, convence, consuela. Y por las noches baila con Mariana. Se toman de las manos con fuerza, se miran a los ojos como si quisieran sumergirse en ellos para siempre.

Un día llaman a Mariana. Pechmann la retiene. Espera, le dice, no vayas, no te presentes, no podrán encontrarte entre las masas. Hablaré con los funcionarios, conseguiré que te dejen libre, voy a obtener un aplazamiento, conozco a gente influyente aquí. Huiremos juntos, nos iremos a las montañas…
Ella le pone la mano en la boca y sonríe dolorosamente. No, dice ella, déjame, tengo que ir. Él sabe por qué. Ella se lo ha dicho cien veces: su madre, su padre y tres hermanos están allí. Se va. Y a partir de ese día, Pechmann ya no se rebela. Una semana más tarde, cuando dicen su apellido, cruza en silencio la entrada del silo veinte”.

Puede que también tenga que ver la ideología, pero tampoco estoy seguro. Las experiencias de resistencia al nazismo en campos o territorios ocupados, ampliamente, fueron dirigidas y protagonizadas por comunistas. También existió el levantamiento del Gheto de Varsovia.

IBM y el holocausto, Edwin Black. Para quienes lo niegan los documentos de IBM

Publicado: 02/27/2012 16:08

Documentos recientemente publicados-exponen de manera más explícita los detalles del papel central de IBM en el Holocausto – las seis fases: la identificación, la expulsión de la sociedad, la confiscación, la creación de guetos, la deportación, e incluso el exterminio. Por otra parte, los documentos retratan con claridad cristalina el compromiso personal y la micro-gestión del presidente de IBM Thomas J. Watson de la empresa co-planificación y co-organizador de la campaña de Hitler para destruir a los Judios.

Alianza los  doce años de IBM con el Tercer Reich que fue revelado por primera vez en mi libro de IBM y el Holocausto , publicado simultáneamente en 40 países en febrero de 2001. Se basaba en unos 20.000 documentos procedentes de los archivos en siete países. IBM nunca negó la información en el libro, y a pesar de miles de medios de comunicación y peticiones comunes, así como los artículos publicados, la empresa se ​​ha mantenido en silencio.

La nueva “edición ampliada”, contiene 32 páginas de correspondencia interna IBM nunca antes publicada, del Departamento de Estado y del Departamento de Justicia memorandos y documentos de los campos de concentración cuyas acciones gráficamente estan en la crónica de IBM y lo que sabían durante el régimen de Hitler durante 12 años. En el aniversario de la liberación del libro original, la nueva edición fue lanzada el 26 de febrero de 2012 a un evento global especial en vivo de streaming en la Universidad Yeshiva Furst Hall, patrocinado por la Asociación Americana  de Abogados y Juristas judíos , junto con una coalición de otros grupos. Entre los documentos recién liberados y materiales de archivo son la creación de la filial holandesa de IBM para trabajar en conjunto con los nazis en  secreto en 1941 la correspondencia, la aprobación personal del presidente de la compañía Thomas Watson para la versión 1939 de especiales   IBM máquinasde alfabetizar para ayudar a organizar la violación de Polonia y  la deportación de los Judios de Polonia, así como los códigos de campo de concentración de IBM, incluyendo el código de IBM para la muerte por cámara de gas. Entre las fotos recién publicadas de las tarjetas perforadas es el desarrollado estadístico que informó directamente a Himmler y Eichmann.

La importancia de los documentos comprometedores requiere contexto.

Tarjetas perforadas, también llamadas tarjetas Hollerith del fundador de IBM Herman Hollerith, fueron  el precursor de los ordenadores que a  IBM hizo  famoso por hoy. Estas tarjetas almacenan la información en los agujeros perforados en las filas y las columnas, que fueron luego “leídos” por una máquina de tabulación . El sistema funcionó como una pianola – pero éste se dedicó a la música del diablo. En primer lugar diseñado para rastrear a las personas y organizar un censo, el sistema de Hollerith fue adaptado más adelante a cualquier tabulación o una tarea de información.

Desde los primeros momentos del régimen de Hitler en 1933, IBM utilizó su exclusiva tecnología de tarjetas perforadas y su monopolio mundial en tecnología de la información para organizar, sistematizar y acelerar el programa anti-judío de Hitler, paso a paso facilitando la soga apriete. Las tarjetas perforadas, maquinaria, formación, revisiones, y el trabajo de proyectos especiales, como el censo de población y la identificación, se introducen directamente por la sede de IBM en Nueva York, y más tarde a través de sus filiales en Alemania, conocidos como Deutsche Hollerith-Maschinen Gesellschaft (Dehomag) , Polonia, Holanda, Francia, Suiza y otros países europeos.

Entre las tarjetas perforadas publicados son dos de las SS, entre ellos uno para la SS Rassenamt o Oficina de Regata, que se especializó en la selección de razas y coordinada con muchas otras oficinas del Reich. Una tercera carta fue medida elaborado por IBM paraRichard Korherr , un estadístico Nazi superior y experto en demografía judía que informaron directamente al Reichsführer Heinrich Himmler y que también trabajó con Adolf Eichmann. Himmler y Eichmann fueron artífices de la fase de exterminio del Holocausto. Las tres tarjetas perforadas llevan las marcas orgullosas  de la filial alemana de IBM, Dehomag. Ellos ilustran la naturaleza de los usuarios finales que dependían de la tecnología de la información de IBM.

En 1937, con la guerra que se avecina y el mundo conmocionado por la persecución nazi cada vez más despiadada de los Judios, Hitler había otorgado a Watson un premio especial – creado específicamente para la ocasión – en honor extraordinariode  servicio por un extranjero al Tercer Reich. La medalla de la Orden del Águila Alemana con estrella, adornada con esvásticas, era para ser usado en una faja sobre el corazón. Watson regresó la  medalla después en junio de 1940 como una reacción a la indignación pública sobre la medalla durante el bombardeo de París. El regreso de esta medalla ha sido utilizado por los apologistas de IBM para mostrarque  Watson tenía dudas acerca de su alianza con el Reich.Pero una copia recién liberado de una carta posterior de fecha 10 de junio de 1941, elaborado por la oficina de IBM de Nueva York, confirma que la sede de IBM dirigida personalmente las actividades de su filial holandesa creada en 1940 para identificar y liquidar a los Judios de Holanda. Por lo tanto, mientras que IBM dedica a la maniobra de relaciones públicas de devolver la medalla, la compañía fue en realidad silenciosamente ampliando su papel en el Holocausto de Hitler. Filiales similares, a veces denominados como una variante del “Business Machines Watson,” se establecieron en Polonia, la Francia de Vichy, y en otros lugares en el continente en la cadencia con la toma del poder nazi de Europa.

Particularmente poderosos son los ejemplares recién liberados de los códigos de los campos de concentración de IBM. IBM mantiene un sitio del cliente, conocida como el Departamento de Hollerith, en prácticamente todos los campos de concentración para ordenar o agujerear al punzón el proceso de cartas y seguir a los presos. Los códigos detalladosde  designación numérica de IBM para los distintos campamentos. Auschwitz fue 001, Buchenwald era 002; Dachau era 003, y así sucesivamente. Varios tipos de prisioneros fueron reducidas a números de IBM, con 3 significa homosexual, 9 de antisocial, y 12 para Gypsy. El número 8 IBM designa un Judio. La muerte del interno también se redujo a un dígito de IBM: 3 representado la muerte por causas naturales, 4 por la ejecución, 5 por suicidio, y el código de 6 denominado “tratamiento especial” en cámaras de gas. Los ingenieros de IBM tuvieron que crear códigos de Hollerith para diferenciar entre un Judio que había sido trabajado a muerte y que había sido gaseados, a continuación, imprimir las tarjetas, configurar las máquinas, capacitar al personal, y continuamente mantener los sistemas frágiles cada dos semanas en el lugar, en los campos de concentración.

Fotografías publicadas recientemente-muestran el Bunker Hollerith en Dachau. Albergaba al menos dos docenas de máquinas, controladas principalmente por las SS. El fortín Hollerith concreto presentimiento, construida de hormigón armado y acero, fue diseñado para soportar el más intenso bombardeo aéreo aliado. Quienes están familiarizados con los refugios a prueba de bombas nazis reconocerán el avanzado diseño pastillero esquinas plaza reservada para edificios y operaciones más preciosos del Reich. Equipo de IBM fue una de las armas más importantes del Reich, no sólo en su guerra contra los Judios, pero en sus campañas militares generales y de control del tráfico ferroviario. Watson aprobó personalmente los gastos para añadir refugios antibombas para Dehomag instalaciones porque el costo nació por la empresa. Tales costos se cortan en el margen de beneficio de IBM. La aprobación de Watson se requiere, ya que recibió una comisión del uno por ciento sobre todos los beneficios de las empresas nazis.

Dos elocuentes memos gobierno de EE.UU., ahora publicados, son notables por su ironía reveladora. El primero es un memorando del Departamento de Estado, de fecha 3 de diciembre de 1941, sólo cuatro días antes del ataque a Pearl Harbor y que los nazis estaban siendo acusados ​​abiertamente de genocidio en Europa. Ese día, en 1941, el abogado de la parte superior de IBM, Harrison Chauncey, visitó el Departamento de Estado para expresar reparos en la amplia participación de la compañía con Hitler. El memorándum del Departamento de Estado registra que Chauncey temía “que su compañía puede algún día ser culpada por la cooperación con los alemanes.”

El segundo es un memorando del Departamento de Justiciaque  se genera durante una investigación federal de IBM para el comercio con el enemigo. El Investigador jefe Sección Guerra Económica Howard J. Carter preparó la nota por sus supervisores que describe la connivencia de la empresa con el régimen de Hitler. Carter escribió: ” Lo que Hitler ha hecho a nosotros por medio de su guerra económica, una de nuestras propias corporaciones estadounidenses también lo ha hecho … De ahí que IBM está en una clase con los nazis . ” Terminó su nota: “Toda la ciudadanía mundial se ve obstaculizada por un monstruo internacional.”

En momentos en que el nombre de Watson y la imagen de IBM está siendo lavada por computadoras prodigio que pueden responder preguntas sobre los programas de juegos de televisión, es importante recordar que Thomas Watson y su gigante corporativo fueron culpables de genocidio. El Tratado de Genocidio, artículo 2, define el genocidio como “actos cometidos con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo étnico racial, o religioso nacional,,.” En el artículo 3, el tratado establece que entre los “actos [que] serán castigados”, son los que están en el inciso (e), es decir “complicidad en el genocidio.” En cuanto a quién será castigado, el Tratado especifica los autores en el artículo 4: “Las personas que hayan cometido genocidio o cualquiera de los otros actos enumerados en el artículo 3 serán castigadas, ya se trate de gobernantes, funcionarios o particulares.”

International Business Machines, y su presidente, Thomas J. Watson, cometieron genocidio por estándar. Nunca fue por el antisemitismo. Nunca fue por el nacionalsocialismo.Siempre fue por el dinero. El negocio era su segundo nombre.

Edwin Negro es el autor de IBM y el Holocausto, la alianza estratégica entre la Alemania nazi y la Corporación más poderoso de Estados Unidos, recientemente publicado en la edición ampliada

Política e ideología nazi II

Política e ideología nazi II

Curso ”EL HOLOCAUSTO: IDEOLOGIA, POLITICA Y MORAL”

El Profesor David Bankier es el Director del Centro de Investigación del Holocausto en el Memorial Yad Vashem, Director del Departamento de Estudio del Holocausto en el Instituto de Judaísmo Contemporáneo de la Univesidad Hebrea de Jerusalem, integrante de los Consejos Editoriales de numerosas publicaciones profesionales, entre las cuales cabe mencionar ”Holocaust and Genocide studies” y ”Yad Vashem Studies”. Asimismo es profesor visitante en prestigiosas universidades de Europa y América Latina.

POLÍTICA E IDEOLOGÍA NAZI II

En este segundo encuentro analizaremos el interrogante: ¿cómo pasaron los nazis de una política de segregación a una política de exterminio? La política antisemita nazi de 1933 a 1938 se puede comparar con el apartheid, la segregación racial impuesta en su momento en Sudáfrica y en Rhodesia. En la medida que nos adentramos en los años 1939-1945, disponemos de menos documentos relativos a la toma de decisiones sobre la cuestión judía. Sin duda alguna, hubieron muchos más de los que tenemos hoy en día pero fueron quemados. En su juicio en Jerusalén, Eichmann declaró que a fines de 1944 el archivo de su oficina – el departamento que se dedicaba a la ”solución de la cuestión judía” en la SS – fue transferido a Theresienstadt, un ghetto al norte de Praga en el Protectorado de Bohemia-Moravia. El archivo fue trasladado hacia allá considerando que los aliados no bombardearían un ghetto judío y así los documentos se hallaban protegidos. No obstante, en 1945, cuando los nazis se dieron cuenta que iban a perder la guerra, quemaron esa documentación. Sabemos que en los años 30, antes de la guerra, los nazis ya barajaban la idea de adoptar una política genocida en un contexto de conflicto bélico – y no solamente respecto a los judíos. A fines de los años 20, en un artículo publicado en un periódico nazi, Hitler se refirió al exterminio deseado de un millón de alemanes, que según sus criterios no reunían las características necesarias para la raza aria. Así pues, a partir de 1933, comenzó una política de esterilización de aquellos que padecían enfermedades hereditarias. Pero en 1935 Hitler ya declaró que si llegase a estallar una guerra, no se conformaría con esterilizar y comenzaría con un programa de eutanasia. El comprendía que la guerra le permitiría hacer cosas que no podían hacerse en época de paz. Está claro, entonces, que la idea genocida de exterminar grandes masas humanas estaba ya en la mente de los nazis antes de empezar la guerra. Por ello – y no por casualidad – la orden de Hitler de comenzar el programa de eutanasia será firmada un mes luego de estallada la guerra. Ese programa, en su primera etapa hasta agosto de 1941, exterminará alrededor de 76.000 alemanes. Ese exterminio se llevó a cabo con todos los métodos que se conocerán más adelante en los campos de concentración: gas, inyecciones de fenol en el corazón, etc. Respecto a la cuestión judía, también en los años 30, mientras se llevaba a cabo la política de segregación, expropiación y emigración forzada, los nazis se referían a ellas como políticas temporarias, nunca las veían como la solución al problema. Era lo que podían hacer por ahora. ¿Qué harán más adelante? En los documentos nazis se explica: cuando estalle la guerra – dicen – arreglaran cuentas con los judíos. En 1939, cuando estalló la guerra, existía para la elite nazi lo que yo llamaría ”una fantasía política”. En esa fantasía no existirán judíos sobre la faz de la tierra. ¿Cómo realizarlo? No había planes todavía; solo existía esta fantasía. El estallido de la guerra llevará a que los impulsos ideológicos genocidas, que se encuentran en el centro político, conjuguen con una práxis genocida pragmática en la periferia. Por ejemplo: Yugoslavia será conquistada en abril de 1941 y casi inmediatamente comenzará el movimiento de resistencia de los serbios contra la ocupación alemana. Hitler dará la orden de que por cada soldado alemán matado por los partisanos, se ejecute a 100 serbios. Consecuentemente las tropas nazis arrestaban en forma arbitraria rehenes serbios y los mantenían encerrados. Siempre había alguien que mataba a algún soldado alemán, por lo cual se tomaba a 100 rehenes y se los fusilaba. Los generales nazis comprendieron que este tipo de represalia no era productiva pues incrementaba la fuga de los serbios a los montes para unirse a los partisanos. No obstante, los generales alemanes deberán cumplir lo que Berlín les ordenaba. Por ello, llegarán a la conclusión que si matan judíos, por un lado cumplirán la orden, y por otro lado daban a los serbios una cierta tranquilidad, ya que no serán ellos los ejecutados. Así comienza una política sistemática de matanza de hombres judíos en Serbia. Entonces quedaban las mujeres y los hijos de esos judíos. Estos, que están en un campo de concentración debían ser alimentados y el ejército empezará a calcular cuanto tiene que gastar para alimentar a esta población que no produce. En este caso, el ejército contactará a Berlín, solicitando recibir expertos que ayuden a solucionar el problema de la existencia de 10.000 mujeres y niños en Belgrado, para que no tengan que alimentarlos y el aprovisionamiento sea dirigido a sus soldados. Justamente en este momento la unidad que se dedicaba a la eutanasia terminaba su primera etapa, después de haber matado a esos 76.000 alemanes, y estaba desocupada. Y así pues llegó un camión de gas – un camión que tenía el caño de escape orientado hacia adentro y con la polución de monóxido de carbono se matará a su carga humana. Este ejemplo demuestra que el militar que estaba en Belgrado no tenía un plan para aniquilar a todos los judíos de Europa. El se enfretaba a un problema concreto – 10.000 mujeres y niños en el campo de concentración de Semlin – y para ese problema concreto pedirá una solución. La solución que se dará en un régimen de este tipo para un problema de este tipo, será una solución genocida. La situación de aquellos que administraban económicamente los ghettos era similar. Toda persona que administraba un ghetto – como toda persona que administra cualquier empresa – quería obtener un balance positivo entre inversión y ganancia. ¿Qué se invertía en un ghetto? Se invertía comida. En un ghetto como el de Lodz con 200.000 personas, o Varsovia con 500.000 personas, el número de calorías que se daba a cada una de estas personas era muy reducido, unas 300 calorías díarias. Pero aún con 300 calorías díarias, el ghetto tenía que ser abastecido por las fuerzas de ocupación y el administrador del ghetto debía calcular cuánto azúcar, cuantos carbohidratos y cuantos oleaginosas necesitarían los judíos recluidos en el ghetto. Estos trabajaban en fábricas instaladas por los alemanes que tenían una producción determinada. Evidentemente, el número de personas que comía en un ghetto era mayor al número de personas que trabajaba, ya que los trabajadores eran aquellos que estaban en condiciones físicas de trabajar. Pero además estaban los niños, los ancianos, los enfermos, los lisiados, que no trabajaban. El administrador del ghetto llegaba a la conclusión que él perdía en esta empresa. Su empresa no era rentable desde el momento que el traía comida y no sacaba producto. Por tanto, sugerirá a Berlín una política por la cual se quedará solamente con aquellos que trabajen, lo que significaba terminar con toda la población de niños, enfermos, lisiados, etc. Exterminar esa población que no producía. Para el Dr. Fischer, Bibow, Auerswald o cualquier otro administrador de ghettos en Europa Oriental, las sugerencias de genocidio eran parte de un plan para crear eficiencia en la administración de una empresa económica. Para Bibow – un importador de café de Bremen que se fue a hacer millones administrando el ghetto de Lodz – Lodz era ”El Dorado”. La misma codicia que llevó a Almagro, a Cortes y a Pizarro a Latinoamérica a hacer millones, llevó a estos alemanes al Este de Europa. El razonaría : ”Yo aquí vine a hacer dinero y la existencia de elemento humano que no trabaja va contra mi interés de enriquecerme”. Y por lo tanto sugerirá a Berlín que en su ghetto de Lodz se acabe con todos los niños. Y así exigirá en septiembre de 1942 matar a todos los niños, mandándolos a Chelmo para ser gaseados. Su iniciativa no era todavía parte de su plan para terminar con el judaísmo de toda Europa, de Grecia, Dinamarca, o España sino una solución pragmática a su problema personal de cómo convertir al ghetto de Lodz en rentable. O el médico que iba a trabajar como experto en epidemiología al ghetto de Varsovia a efectos de prevenir epidemias. El ghetto de Varsovia estaba muy congestionado porque a la población local se le sumaban los judíos traídos de las provincias, como parte de la política alemana de concentrarlos en centros urbanos. La congestión era gigantesca y ya en el primer verano aparecerán el tifus y la disentería, productos de la mala nutrición, de la congestión y de las condiciones sanitarias. Enfermedades endémicas no se podían controlar de manera que solo los judíos murieran por ellas; también los alemanes se podían contagiar. Un judío con tifus en un fábrica podía contagiar a su capataz alemán. Con este problema se enfretaba el médico, ¿cómo descongestionar el ghetto para mejorar las condiciones sanitarias? Y su sugerencia a Berlín – para descongestionar el ghetto – será exterminar a cierto número de la población y así crear condiciones sanitarias soportables. ¿Qué parte de la población deberá desaparecer? Evidentemente, su sugerencia coincidirá con la del administrador del ghetto, deberán desaparecer los no-productivos: los niños, los viejos, los enfermos, etc. Este punto es importante conocerlo pues aquí no estamos hablando solamente de una camarilla de criminales que se encontraba en Berlín y tenía su locura fantástica de terminar con el problema judía. Estamos hablando de una periferia de burócratas, que, sin ser ideólogos, llegaba a las mismas conclusiones genocidas por razones pragmáticas y prácticas.

Ahora ¿por qué a los judíos? Tomemos el caso de Bielorrusia, Rusia Blanca. En los planes nazis, la campaña contra la Unión Soviética debía haber sido una guerra relámpago, como fue en Francia, en Bélgica y en Holanda. De tal forma que para octubre de 1941 terminara. Pero eso no terminó así y se quedaron atascados frente a Moscú, sin seguir recibiendo transportes de comida desde Berlín, pues las líneas férreas estaban copadas por la necesidad de transportar municiones y soldados. Al consumir las tropas alemanas lo que había en los territorios conquistados, ello era en detrimento de la población local – pues no había para todos, menos en época de guerra, cuando las cosechas eran quemadas y el ganado sacrificado o evacuado. En ese momento, los nazis decidirán quien dejará de comer, para que sus soldados coman. Y se decidirá que toda la población judía de Bielorrusia será la que dejará de comer. En teoría ello no tenía que ver con antisemitismo, pero no era así. Aquí se daban dos hechos paralelos: por un lado una decisión pragmática de terminar con cierto grupo de personas para permitir abastecer a los soldados, y por otro lado, se establecía una jerarquía de grupos o de personas y se decidía en esta jerarquía que los que tenían que desaparecer eran los judíos. Teóricamente no había ninguna razón por la cual matar justamente a los judíos. ¿Por qué no se mataba otro grupo sino que se elegía a los judíos? Esto tenía que ver con el lugar otorgado al judío en esa jerarquía. Todos merecían vivir menos éste. Si ya alguien tenía que desaparecer, el grupo judío era el que tenía que desaparecer. Y de esta manera se conjuga la decisión pragmática por un lado, con el pensamiento racista de los alemanes por el otro. Un ejemplo en Europa Occidental era Francia. En ese país tenemos hasta 1941 un alto grado de colaboración con la ocupación alemana y los comunistas no se oponían porque luego de firmarse en agosto de 1939 el pacto Ribbentrop-Molotov, Alemania y la Unión Soviética estaban en paz. En 1941, comenzará la guerra contra la URSS y también comenzara la resistencia de los comunistas contra los nazis: ponían bombas, mataban soldados alemanes, etc.. Hitler dará la misma orden para los franceses, como aquella que dió para los yugoslavos: por cada soldado que muriera asesinado en las calles de París, 100 franceses serán fusilados, con el mismo procedimiento de la toma arbitraria de rehenes en las calles, para encerrarlos y fusilarlos llegado el caso. Esta política de Hitler no agradaba al general Stuelpenagel, comandante en jefe de las fuerzas de ocupación alemanas en París. Servir en París era muy placentero, no solamente porque no había contra quien luchar; el cuartel general se hallaba en el hotel Majestic y se podía gozar de la ciudad. Por ello Stuelpenagel quería llegar a un modus vivendi con los franceses, para que éstos no se opusieran al gobierno militar y colaborasen. Lo que menos interesaba a ese general era reprimir una población civil. Si este general hubiera empezado a fusilar parisienses para satisfacer las órdenes de Hitler desde Berlín, crearía antagonismo en la población. Al encontrarse ante el mismo dilema de aquel general en Yugoslavia, llegará a la misma conclusión: se dará cuenta que en lugar de matar rehenes franceses, podía matar judíos. De ese modo cumplía con lo ordenado por Berlín sin antagonizar con la población francesa. Esa línea llevaba consecuentemente al fusilamiento de judíos en París o a su deportación hacia el Este, tanto como represalia como para prevenir ataques contra las fuerzas alemanas en París. Quisiera acotar que a este general nunca le gustó Hitler; él no era nazi ni fanático racista. Más aún, en 1944 estará entre aquellos que conspirarán contra Hitler. Entonces ¿cómo explicar su actitud hacia los judíos? Diría que los mataba por razones pragmáticas, no por ideología. Para calmar a la población francesa por una parte y para no antagonizar con Berlín. Desde Berlín siempre se daba luz verde a la solución más radical posible, y los que se hallaban en la periferia comprendían esa luz verde. Por eso cuando el administrador del ghetto pedía el envío de una fuerza que terminara con el ”problema” de las mujeres y niños, él entendía que estaba pidiendo que se exterminara a esa población y desde Berlín veían con beneplácito este tipo de solución.

Es así como en enero de 1942, se llega a la así llamada conferencia de Wannsee, en la cual se reunirán representantes de diversos organismos del estado y la SS a efectos de poner en marcha el extermino total del judaísmo europeo. Es así como se convertían aquellas iniciativas pragmáticas en diversos países de Europa, en una política general que abarcaba todo el continente europeo y solucionaba la cuestión judía. Desde la primavera – verano de 1942 se aclaró a los alemanes que estaban embarcados en la II guerra mundial. Hasta entonces era una ”gran guerra” al estilo de la I guerra. Esta guerra mundial no se sabía cuanto duraría, y para los alemanes se convertía en vital no permitir que ninguno de sus aliados abandonara la lucha y se rindiera, que no se repitiera la situación de la I guerra mundial en la cual los italianos pasaron de un bando al otro; los búlgaros, los franceses, los rumanos, los húngaros, debían quedar firmes dentro del eje. Los alemanes entendían que la mejor forma de tener a esos aliados atrapados era convertirlos en criminales tales que nunca pudieran ser perdonados por los aliados. Hacer entender a los eslovacos, a Mussolini y a los líderes de Vichy que ellos quemaron los puentes con los valores de la civilización occidental y que estaban ahora comprometidos en una guerra hasta el fin, sea cual fuere este fin. La mejor forma de hacerles entender era decirles a sus aliados ”dadme los judíos”. Desde el punto de vista nazi, cuando los eslovacos o los húngaros o los franceses entregaban a los judíos – a la muerte – esto jamás sería perdonado por los americanos y británicos; ellos se convertirán así en criminales de guerra. Esto era también comprendido por los aliados de Hitler. Por ejemplo en 1941 Ion Antonescu, el líder de Rumania, había colaborado con Hitler asesinando a unos 150.000 judíos. Pero desde septiembre de 1942, cuando Hitler le volvió a pedir judíos, Antonescu se negó pues entendió que la guerra no iba a terminar bien para los alemanes. Este modelo de conducta se repetirá en otros lugares, también Franco empezará en cierto momento a flirtear con los aliados respecto al salvamento de judíos. Aquellos no eran tan importantes en 1940, cuando Alemania conquistó Francia, pero sí lo serán en 1943 o 1944. En 1943, Churchill le hizo saber a Franco que no hiciera tonterías pues Alemania perdía la guerra y cuando la guerra terminara, cada país tendría que demostrar de que lado estuvo. Llegar a la conferencia de paz luego de haber participado en la política genocida era contraproducente. Por ello yo sugiero no ser demasiado creyente en teorías altruistas sobre la motivación desinteresada de distintos regímenes a ayudar a los judíos. Desde 1943 en adelante, no fue el altruismo el que llevó a darles refugio o a negarse a entregarlos a los nazis, sino su comprensión de que la guerra terminaría con una victoria de los aliados.

EL DISERTANTE RESPONDE A PREGUNTAS DE LOS PRESENTES

Respecto a Stalingrado, posiblemente solo aquellos que tenían mucha visión estratégica se dieron cuenta que este fue un punto de cambio. Luego de la batalla de Kursk en 1943, la batalla de tanques más grande de la historia, en la que los alemanes fueron derrotados, ya muchos más tomaron conciencia que Alemania perdería la guerra. Por eso en 1943 todos esos regímenes aliados a los nazis comenzaron a pensar dos veces si convenía entregar judíos a Hitler.

A partir de 1940, comenzará la política de concentración territorial de los judíos en ghettos con la idea de eventualmente evacuarlos a algún lugar de ultramar, como la isla de Madagascar, en el Océano Indico.

La política demográfica de los nazis trataba de desplazar alrededor de 17 millones de personas. Pensaban tomar a ”los alemanes étnicos” – aquellos alemanes cuyos antepasados emigraron en la Edad Media a Europa oriental, al Volga, a Dobrudja en Bulgaria, a los países bálticos o a Transilvania y traerlos a la patria alemana expandida en Polonia ocupada. La población polaca que vivía en esas zonas, debía consecuentemente ser reubicada. ¿En dónde? En las casas de los judíos que irán eventualmente a la isla de Magadascar. Pero antes de ser transportados hacia esta isla eran concentrados en los ghettos. Como ese plan de concentración en Madagascar fracasó – pues la única forma de llegar allí era a través del Canal de Suez y en tanto el Canal estaba dominado por los ingleses no se podía llegar. No obstante la no evacuación de judíos a la isla, se los seguía concentrando cada vez más en los ghettos y allí aparecían los médicos y administradores que recomendaban exterminar esa población.

Respecto a la así llamada ”arianización”. Desde el punto de vista de aquel que gozaba de ella – el alemán, francés, holandés – éste ganaba un negocio o un terreno; esa era una política económica. Para el que implementaba esa política, su motivación no era económica sino ideológica-antisemita. No por razones económicas se le quitaba al judío su empresa o se le obligaba a vender sus obras de arte, sino que ello se hacía para terminar con el ”problema judío”. El beneficiario de esta política era aquel que entonces tenía un departamento de un judío en Paris; pero el político o burócrata pro-nazi francés no lo hacía para que este ganara una casa u otro obtuviera un negocio o una pintura de Renoir. El lo hacía para resolver su ”cuestión judía”. Que un no judío adquiriera una casa o un cuadro era un derivado de la política antisemita, que llevaba necesariamente a una colaboración de aquel que quería un cuadro y aquel que quería una casa. Cuanta más gente se beneficiara de ese estado de cosas menos oposición encontraría la política antisemita.

La política de eutanasia nazi tiene paralelos con la ”solución de la cuestión judía”. En el asesinato de alemanes enfermos o minusválidos, se mataron unas 76.000 personas. Los nazis calcularon, en base a informes que tenían de psiquiatras y médicos de los hospitales y asilos que ese era aproximadamente el número de incurables a ser exterminados, en una primera etapa, para purificar la raza. El exterminio de judíos según los nazis era para purificar la humanidad; no obstante había una diferencia esencial. Los nazis no fueron a asesinar lisiados en Noruega o Grecia, sino que se ocuparon de los enfermos y minusválidos en Alemania, pero si fueron a buscar judíos a Noruega o Hungría y mandarlos a Auschwitz. Eso se debía a la concepción nazi que el enemigo racial – los judíos – debía desaparecer de todo el mundo.

de aquí:

http://www.raoulwallenberg.net/es/

Saqueo nazi a los judíos

Existe un documental excelente en youtube pero lamentable mente no hay forma de traducirlo y tampoco se luede publicar así que les dejo el enlace.En este documental se miestran los documentos de los archivos que prueban no solamente la expropiación de todo lo que tuviera valor que incluía desde las cucharas hasta las dentaduras, se puede ver tambien aunque no seentienda lo que se dice consta de tres partes. El documental ha sido realizado por investigadores e historiadores

El robo de las propiedades judías se llamó “arisierung” Es decir convertirlas en propiedades de los arios.

Saqueo nazi a los judíos
Apropiación de obras de arte, de cuentas bancarias, de ropa… El expolio de los nazis no tuvo límites y así lo refleja este extracto de Los años del exterminio, segundo volumen de El Tercer Reich y los judíos, del historiador Saul Friedländer, que obtuvo en 2008 el Premio Pulitzer

Los años del exterminio

SAUL FRIEDLÄNDER

El informe inicial de [Richard] Korherr, de dieciséis páginas, que computaba el total de judíos asesinados a 31 de diciembre de 1942, fue remitido a Himmler el 23 de marzo de 1943: el número de judíos “evacuados” se estimó en 1.873.539. Según la petición de Himmler, se preparó una estimación resumida para Hitler actualizada al 31 de marzo de 1943. Tenía una longitud de seis páginas y media. En esta segunda versión se ordenó a Korherr que sustituyese las palabras “trato especial” (a los judíos) por “transporte de judíos desde las provincias de la zona oriental a la Rusia del Este: pasaron por los campos en el Gobierno General a través de los campos en el Warthegau”. No sabemos cuál es el número total al que se podría aludir o que se deduce de la segunda versión, pero debían de ser cerca de 2,5 millones. Korherr tituló ese informe “La Solución Final al problema judío europeo”. (…)

“Mi Führer, me permito remitirle fotos de algunas de las pìnturas de mayor valor conseguidas por mi comando”

Una advertencia: “Compruebe que todas las estrellas judías han sido eliminadas de la ropa antes de enviarla”

El informe de Korherr era un informe del progreso global [sobre el exterminio de los judíos] que, recordémoslo, Hitler había intentado obtener desde mediados del verano de 1942. ¿Fue pura casualidad que el líder nazi lo recibiera justo antes de su quincuagésimo cuarto cumpleaños, después de que Alemania hubiese sufrido sus peores derrotas militares? El documento fue devuelto al final a la oficina de [Adolf] Eichmann con una observación de Himmler: “El Führer ha tomado nota: destruidlo. H. H.”.

Durante esos mismos días, [Alfred] Rosenberg entregó un informe general propio del botín judío, explícitamente para el cumpleaños de su líder: “Mi Führer -escribía el ministro el 16 de abril de 1943-, con el deseo de hacerle feliz para su cumpleaños, me permito remitirle un expediente con fotos de algunas de las pinturas de mayor valor sin propietario y en manos de los judíos, conseguidas por mi comando en los países ocupados occidentales. Este expediente sólo transmite una débil impresión del extraordinario valor y cantidad de los objetos de arte confiscados por mi agencia en Francia y puestos a buen recaudo en el Reich”.

Rosenberg añadía un resumen escrito de todos los tesoros que su comando había confiscado en Occidente. Hasta el 7 de abril de 1943, las “centrales de recuperación” del Reich habían recibido un total de 2.775 cajas de objetos de arte y 92 vagones de carga; de todos esos objetos, 9.455 ya habían sido inventariados, mientras que “al menos” diez mil objetos más tenían que ser procesados aún.

Mientras el adulador regalo de cumpleaños de Rosenberg retrata al pensador más importante del nacionalsocialismo no sólo como un delincuente, sino también como una figura grotesca incluso para los parámetros nazis, el significado del otro regalo, el informe de Korherr, ya estuviese destinado al cumpleaños de Hitler o no, es muy distinto, desde varios puntos de vista. En primer lugar, la formulación de una frase de Korherr fue corregida siguiendo órdenes de Himmler, para evitar asociar al Führer con una expresión ampliamente usada como referencia para el asesinato de masas. Sin embargo, curiosamente, la nueva formulación “transporte a la Rusia del Este (…) paso a través de los campos” era tan fácilmente identificable con el asesinato de masas como el eufemismo anterior. Además, el historiador Gerald Fleming observa, de forma bastante convincente, que no había error posible acerca del significado de aquellas palabras, ya que otra parte del mismo documento aludía al “colapso de las masas judías desde las medidas de evacuación de 1942”.

Fuera cual fuese el propósito de los ejercicios lingüísticos de Himmler, el informe de Korherr no es un simple estudio estadístico para guardar en un cajón en la historia de la Solución Final, en un departamento que se ocupaba del número de víctimas. Es eso en parte, por supuesto, pero es también mucho más. Himmler envió el informe de Hitler -o se lo enseñó- bien porque el líder nazi lo había pedido, bien porque el jefe de las SS sabía que a su Führer le encantaría verlo. (…)

A lo largo de los doce años que duró el Tercer Reich, el saqueo de las propiedades judías se convirtió en su esencia. Aquél era el aspecto de la campaña antijudía que se comprendía con mayor facilidad y al que más gente se entregaba, racionalizándolo, si era necesario, mediante los principios ideológicos más sencillos. Pero hasta el saqueo encontró inesperados problemas en cada fase, sobre todo durante los años del exterminio. A pesar de todo ello, las graves amenazas, el robo y la corrupción eludieron todos los controles hasta el final, aunque las agencias financieras del Reich y la burocracia de las SS intentaron tener bajo su control todas las operaciones, grandes y pequeñas.

En el aspecto local, en los mismos lugares de la muerte, el procedimiento era sencillo. Las víctimas, grupos de judíos de Vilna a los que iban a matar en Ponar, por ejemplo, le entregaban todo lo que tenían de valor al hombre del SD al mando de la operación; después de matarles, los miembros del comando examinaban de nuevo sus pertenencias y cualquier objeto de valor que quedara había que entregárselo al oficial de guardia, bajo pena de muerte. Las denuncias por esconder a judíos o por cualquier otro delito relacionado con ellos también eran recompensadas. Uno de esos golpes de suerte recayó en Frau Meyer, en Riga. Como había denunciado a un vecino por quedarse con una propiedad judía, se le permitió comprar una pulsera de oro a un precio irrisorio.

Por supuesto, las operaciones más importantes estaban centralizadas en la capital del Reich. En Berlín, el oro requisado -incluso las coronas dentales arrancadas de la boca de los cadáveres- normalmente se fundía en Degussa y a menudo se mezclaba con oro de otras procedencias, y se convertía en lingotes para el Reichsbank. También se fundían otros metales, excepto si el valor del artículo en sí era mayor que su valor como metal fundido. Según el historiador Michael MacQueen, los objetos más valiosos eran entregados a unos pocos joyeros de confianza del Ministerio de Finanzas o de las SS, y se intercambiaban en países ocupados o neutrales por diamantes industriales, esenciales para la industria de guerra alemana. Posteriormente se han ido reconstruyendo las actividades de uno de esos intermediarios, que trabajaba sobre todo con agentes suizos, y parece que las autoridades de Berna eran muy conscientes de las transacciones que se estaban realizando y del suministro constante de diamantes industriales al Reich, a pesar de las medidas económicas de guerra que habían impuesto los Aliados.

A partir de mediados de 1942, la mayoría de las pertenencias de las víctimas se apilaba en los centros de muerte más importantes de la “Aktion Reinhardt” y en Auschwitz-Birkenau cuando los exterminios llegaron a su punto culminante. A principios de agosto de 1942, las negociaciones entre la WVHA y todas las agencias centrales de finanzas y economía del Reich se concretaron en un acuerdo según el cual la oficina principal de Pohl centralizaría y desglosaría todo el botín. Himmler informó a los HSSPF de la decisión y nombró oficialmente a Pohl para su nueva función.

Al cabo de unas semanas, concretamente el 26 de septiembre, el ayudante de Pohl, SS-Brigadeführer August Frank, dictó una serie de directrices nuevas que regulaban todo el uso y la distribución del botín judío obtenido en los campos, desde piedras preciosas a “mantas, sombrillas, cochecitos de bebé”, “gafas con montura de oro”, “ropa interior femenina”, “utensilios de afeitado, navajas de bolsillo, tijeras” y similares. Los precios los establecía la WVHA: “Un par de pantalones usados: 3 marcos; una manta de lana: 6 marcos”. La advertencia final era esencial: “Compruebe que todas las estrellas judías han sido eliminadas de la ropa antes de enviarla. Fíjese bien en si se han quitado todos los objetos valiosos ocultos o cosidos de todos los artículos que se van a enviar”.

En cuanto a los artículos que debían ser transferidos al Reichsbank, Pohl nombró al SS-Hauptsturmführer Bruno Melmer para que estuviese directamente a cargo de la operación. Mientras que las primeras entregas de objetos valiosos de los campos se depositaron en la “cuenta Melmer” el 26 de agosto, todos los metales preciosos, moneda extranjera, joyas y demás fueron entregados a la sección de metales preciosos de Albert Thom del Reichsbank, para usarlos más adelante.

A lo largo de todo el continente, los muebles y artículos domésticos que poseían los judíos eran, como hemos visto, dominio de la agencia de Rosenberg. Una nota sin fecha de la oficina de éste, escrita probablemente a finales del otoño de 1942 o principios de 1943, daba una perspectiva sucinta del proceso de distribución. Mientras parte de los muebles eran asignados a las oficinas del ministerio de Rosenberg en los territorios del Este, la mayoría del botín era entregado o vendido en subasta a la población del Reich.

El 31 de octubre de 1942, el Führer estuvo de acuerdo con la propuesta del ministro del Reich Alfred Rosenberg de conceder atención prioritaria a las personas que sufrían daños por los bombardeos en el Reich, y ordenó que, en la ejecución del proyecto, toda la asistencia se diera a la Oficina Oeste, y que los transportes debían despacharse como bienes de la Wehrmacht.

Hasta ahora, usando el espacio de carga libre en los transportes, se han sacado 144.809 metros cúbicos de bienes domésticos de los territorios ocupados en Occidente.

Parte del material fue entregado a las siguientes ciudades alemanas: Oberhausen, Bottrop, Recklinghausen, Münster, Düsseldorf, Colonia, Osnabrück, Hamburgo, Lübeck, Rostock y Karlsruhe.

Enormes cantidades de bienes procedentes fundamentalmente de los campos -en los territorios controlados por Pohl, Globocnik y Greiser- tuvieron que ser reparados antes de enviarlos a las agencias o los mercados alemanes; la ropa fue procesada con un cuidado particular: había que quitar las estrellas, como hemos visto; se lavaba la sangre y otras manchas corporales; y el desgaste natural se arreglaba en lo posible en los talleres de confección de las SS. Quién decidía qué artículos se podían reparar y quién tenía la responsabilidad de calcular el grado de deterioro asumible sigue sin estar claro. No se podían enviar decenas de miles de calcetines agujereados a las tiendas al detalle del Reich. A finales de la primavera de 1942 se planteó este asunto, sin que recibiera respuesta, en uno de los crematorios de Auschwitz a raíz de un incidente que ha descrito Filip Müller.

Müller, que era judío eslovaco, llegó a Auschwitz en abril de 1942. Acababa de ser transferido al Sonderkommando (…): aquélla era su iniciación, por decirlo así, bajo la supervisión del SS-Unterscharführer Stark. Como era común durante aquellos meses, habían gaseado a un grupo de judíos eslovacos con las ropas puestas.

“¡Desnudad a esos fiambres!”, chilló Stark, y le dio un golpe a Müller.

Ante mí -recuerda Müller- yacía el cadáver de una mujer. Con las manos temblorosas y todo el cuerpo agitado empecé a quitarle las medias. Era la primera vez que tocaba un cuerpo muerto. La mujer aún no estaba fría. Mientras le bajaba la media por la pierna, aquélla se rompió. Stark, que me había estado mirando, me golpeó otra vez y chilló: “¿Qué crees que estás haciendo? ¡Ten cuidado, y date prisa! ¡Estas cosas son para usarlas de nuevo!”. Para enseñarnos cómo hacerlo empezó a quitar las medias de otro cadáver femenino. Pero él tampoco consiguió quitárselas sin hacer una pequeña carrera.

Hamburgo ha sido estudiado de manera exhaustiva. En 1942, sólo a esta ciudad llegaron 45 cargamentos de bienes confiscados a los judíos holandeses; representaban un peso neto de 27.227 toneladas. Aproximadamente cien mil habitantes adquirieron algunas de las pertenencias robadas en subastas en el puerto. Según una testigo, “sencillas amas de casa de repente llevaban abrigos de pieles, negociaban con café y con joyas, tenían muebles antiguos y alfombras de Holanda o de Francia que habían conseguido en el puerto”.

En 1943 fueron frecuentes las valoraciones y los inventarios de bienes judíos confiscados en todos los niveles del sistema nazi. El valor total de las “pertenencias judías” conseguidas durante la Aktion Reinhardt hasta el 15 de diciembre de 1943 se estimaba en el cuartel general de la operación de Lublin en un total de 178.745.960,59 Reichsmark. Esta estimación oficial, firmada por el SS-Sturmbannführer Georg Wippern, fue remitida a la WVHA [Oficina Principal de Administración de Negocios] el 5 de enero de 1944 desde Trieste, el cuartel general del nuevo destino de Globocnik. Parece que es una secuela tardía de un mensaje del 15 de enero de 1943 de Himmler tanto a Krüger como a Pohl:

En mi visita a Varsovia -reprobaba el Reichsführer- también inspeccioné los almacenes que contenían el material y los bienes requisados a los judíos, es decir, a la emigración de los judíos. Pido de nuevo al SS-Obergruppenführer Pohl que prepare un acuerdo escrito con el ministro de Economía -seguía Himmler- con respecto a cada categoría individual; por ejemplo, si se trata de cristales de reloj, de los cuales allí se encuentran cientos de miles, incluso puede que millones, y que a efectos prácticos se podrían distribuir a los relojeros alemanes, o si se trata de maderas torneadas.

Después de añadir algunos ejemplos más, Himmler advertía: “Creo que, en conjunto, no podemos ser demasiado precisos”. Y después de dar más instrucciones, añadía: “Pido al SS-Obergruppenführer Pohl que esclarezca y prepare estos temas hasta el último detalle, ya que la precisión más estricta en estos momentos nos ahorrará muchas tribulaciones más tarde”. Tres semanas después, Pohl enviaba una relación detallada de los artículos textiles recogidos en Lublin y Auschwitz: llenaban 825 vagones de carga de ferrocarril.

No puede darse una perspectiva general del saqueo y la expropiación de las víctimas judías de Europa. Orquestada y puesta en práctica en todo el continente primero y antes que nada por los alemanes, se extendió a los funcionarios locales, policía, vecinos o cualquiera que pasase por el lugar en Amsterdam o Kovno, en Varsovia o en París. Incluía la apropiación de casas, el saqueo de objetos domésticos, muebles, colecciones de arte, bibliotecas, vestidos, ropa de cama; significaba la incautación de cuentas bancarias y pólizas de seguros, el robo de almacenes o de empresas industriales o comerciales, el desvalijamiento de cadáveres: pelo de mujer, dientes de oro, pendientes, anillos, relojes, miembros artificiales, estilográficas, gafas…; en resumen, se trataba de apropiarse de todo lo que se pudiera usar, intercambiar o vender. Comprendía también los trabajos forzados, experimentos médicos mortales, prostitución obligada, pérdida de salarios, pensiones o cualquier ingreso imaginable… y la pérdida de vidas, a millones. Y de medias rotas al despojar los cadáveres.

El 1 de julio de 1943, la Decimotercera Ordenanza de la Ley de Ciudadanía del Reich fue firmada por los ministros del Interior, Finanzas y Justicia. El párrafo primero del artículo 2 rezaba: “La propiedad de un judío será confiscada por el Reich después de su muerte”.

Los años del exterminio. El Tercer Reich y los judíos (1939-1945). Saul Friedländer. Galaxia Gutemberg/ Círculo de Lectores. Precio: 39 euros.
Aquí un fragmento muy interesante ,luego lo publicaré completo:En cuanto a la política antisemita Hitler actuaba muy sutilmente, ya que el Estado Alemán casi no confiscaba propiedades judías. La política de los nazis era ”arianizar” las propiedades, principalmente desde 1938 en adelante, y existe una gran diferencia entre la confiscación y la ”arianización”. En la confiscación, la propiedad es tomada por el Estado con cualquier excusa. Eso es lo que se hacía en un país comunista, por ejemplo. En cuanto el Estado se lleva una propiedad, comienza la especulación en el pueblo acerca de quien gozará lo que el estado confiscó. El Estado es un ente abstracto y los bienes confiscados serán usufructuados por funcionarios del partido, la gente común no recibirá nada de esa confiscación. A diferencia de esto, los nazis ”arianizaban” es decir forzaban a los judíos vender su propiedad, sin que el Estado confiscara esta propiedad. Hasta 1938 había lo que se llamaba la ”arianización voluntaria” que se basaba en iniciativas personales, podría decirse que ”se le da al judío la oportunidad” o vendía su propiedad o se le denunciaba como contaminador racial. Si vendía recibía una fracción del valor real. Si no vendía, iba a parar a un campo de concentración. Hasta que investigaban, hasta que se daban cuenta que había una acusación falsa, ya el negocio estaría en problemas, se habría quedado sin clientes, no habría podido pagar a los empleados… En esas condiciones una persona sensata vendía. Desde 1938, la ”arianización” ya es forzada, no es en base a iniciativas privadas sino que el Estado, no por medio de promulgación de leyes – pues el Estado no podía decidir que cierto segmento de la población debía vender por la fuerza -(sobre todo por temor a represalias en el exterior contra los nacionales del país) sino actuando de tal modo que se arruinaba económicamente a los judíos. Se les cortaba el crédito, se presionaba a los bancos para quitarles el apoyo financiero, se presionaba a los abastecedores, a los compradores para que no compraran, etc. Esta política de ”arianización” no fue una política económica, fue un acto político que la población entendió como un acto económico, pero la meta del Estado nazi fue política: arruinar a los judíos para que vendieran a cualquier precio y emigraran. Para conseguir ese objetivo toda la gente estaba contenta. Por ejemplo, ¿cómo razonaría un médico aleman que tenía como socio un médico judío en su consultorio? Por la política de ”arianizacion”, el médico judío debía vender sus pacientes. Y por ello, lo más sensato sería que el médico alemán le comprase su cartera de pacientes. ¿Y a cuánto se la compraría? Al mínimo. Lo mismo si se trata de un estudio jurídico en el cual hay un socio judío. ¿Cuánto se le pagaría por los 60, 80 o 100 clientes que él tenía? Lo mínimo. Ocurría esto mismo con casas, propiedades, terrenos. Se pagaba una fracción del valor real de estas propiedades. Pero el Estado no quería perder en esa clase de operaciones – pues el fisco cobraba un porcentaje en los casos de compraventa inmobiliaria – y el fisco sabía que las propiedades judías se vendían a menos de un 20% de su valor y por ello perdería al cobrar el impuesto del 4% o 5% sobre el valor real de la propiedad. De ahí que al momento de llevarse a cabo la operación, el Estado mandaba un tasador oficial para determinar el valor real del inmueble. No se tomaba en cuenta el precio que se pagaba al vendedor judío – el impuesto se pagaba sobre ese valor real, pues el Estado no tenía porque perder a resultas de su propia política antisemita. Por ello, con la ”arianizacion” todos estaban contentos: el estado cobraba sus impuestos y el comprador adquiría una ganga. De esta forma se hacía participar a muchísima gente en un régimen criminal. La forma de hacer participar a esta gente no era convirtiéndola en asesinos sino convirtiéndola en gente que podía gozar de una política de expropiación.
http://www.raoulwallenberg.net/es/articulos/nazipol/politica-e-ideologia-nazi-i/

Existe tambien el saqueo de los países invadidos, como las obras de arte de Francia e Italia y el oro de Grecia, país al que se pretende amordazar con prestamos de usurero del Deutsche Bank, cada vez que reclaman su oro.

Es decir mas que de una ideología se trató de una banda de ladrones y asesinos que se poderó de Europa

La familia de Nicky: La historia del Schindler británico

Un acontecimiento cristiano reciente recordó el Holocausto con ‘La familia de Nicky’, una película sobre un héroe de verdad

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Hero: Nicholas Winton
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Nick Gray
El 30 de enero 2014 18:33

El Día del Holocausto, cada año en el aniversario (27 de enero), de la relevación de Auschwitz en 1945, se ha convertido en una parte establecida de nuestros calendarios en las semanas posteriores a la Navidad y Año Nuevo.

Y muy bien también. Se ha convertido en una frase trillada, pero es justo que no nos olvidemos de la peor atrocidad llevada a cabo por el hombre en el mundo occidental. Aún más atroz fue el hecho de que los autores eran miembros de una cultura “civilizada” y una nación, sumida en el cristianismo durante siglos.

Este aleccionador aniversario se ha marcado de muchas maneras diferentes arriba y abajo de Gran Bretaña, desde las ceremonias civiles que sólo se refieren de boquilla al holocausto en sí a los que verdaderamente reflejan y recuerdan la muerte de seis millones de Judios en menos de cinco años de masiva orquestada e industrializado asesinato.

Este año, Cadogan Hall de Chelsea, Londres fue sede de la proyección de “La familia de Nicky”, una película que revela las acciones heroicas de un hombre llamado “Schindler británico” hace unos años por uno de nuestros periódicos nacionales.

Nicholas Winton (originalmente Wertheimer) era un agente de bolsa judío de Londres en 1938, observaba las crecientes nubes de la guerra que se desarrollaban desde la distancia al planear un viaje de esquí de Navidad en Suiza con un amigo. Pero él y su amigo (que ya estuvo involucrado en el trabajo con refugiados judíos) cambiaron sus planes y viajaron a Checoslovaquia en su lugar.

Allí, el antisemitismo va en aumento, al igual que lo había sido en Alemania durante varios años.Reclamaciones de Hitler sobre la zona de los Sudetes del país (donde había una fuerte concentración de los alemanes) se convertirían en la primera invasión de la Segunda Guerra Mundial, mientras buscaba por un  “espacio vital” para los arrianos alemanes.

A medida que aumentaba la tensión política, también lo hicieron la discriminación y la persecución contra los Judios en Checoslovaquia. En el momento en que Winton y su amigo visitaron Praga, las familias pudieron ver las escrituras en la pared y fueron frenéticos para que sus hijos llegaran a la libertad, a sabiendas de que los Judios serían la primera parte de la población para hacer frente a las detenciones si o cuando Alemania invadiera.

De un viaje de esquí a toda prisa cancelado vino uno de los esfuerzos de rescate más notables en la historia del Holocausto – el “Kindertransport” (transporte de niños). Y todo gracias a la perseverancia y la iniciativa de Nicholas Winton y su pequeño equipo de voluntarios.

A través de los obstáculos diplomáticos y burocráticos, organizaron el traslado a Gran Bretaña en tren de 669 niños judíos, saltando a la libertad bajo las narices de los soldados invasores alemanes. Más trenes se habían planeado, pero fueron impedidos por la intervención alemana.

Afortunadamente, el esfuerzo de Winton fue facilitado por un proyecto de ley que había sido aprobado en Gran Bretaña después de la horrenda “Kristallnacht” noche de disturbios anti-judíos y la destrucción en noviembre de 1938. El proyecto de ley permite a los niños no acompañados menores de 17 para entrar en Gran Bretaña temporalmente con el fin de escapar de la persecución.

Además, se le concedió permiso para entrar en el país sobre la base de listas de nombres en lugar de las de aplicaciones individuales. Esto hizo posible que los niños refugiados procedentes de Alemania, Austria y ahora Checoslovaquia pudieran ser salvados de la casi segura masacre. La obra de Winton se empalma con otros rescates “Kindertransport” en toda Europa .

Winton y sus ayudantes crearon lo que era efectivamente una agencia de promoción masiva, con sede en Praga y Londres, a través del cual se colocan los centenares de niños judíos con familias británicas. Originalmente concebido como un acuerdo temporal, la guerra y la muerte de los padres de estos niños de hecho lhizo os arreglos para  que se fomenten a largo plazo.

Jugada para  una audiencia judía y cristiana, la proyección de la película en Londres, organizado por el planificador acontecimiento cristiano Judy Littler-Manners, que había visto la película emotiva en otro lugar y estaba decidido a llevarlo a un público más amplio en Gran Bretaña.

Girando la detección en un evento de recaudación de fondos de caridad recaudó dinero para tres organizaciones benéficas que ayudan a los sobrevivientes del Holocausto en Israel: la International Christian Embassy Jerusalem , holandés-run “HomeCare” en Jerusalén, y la Fundación para el Beneficio de las Víctimas del Holocausto en Israel .

Como “La familia de Nicky” muestra de manera efectiva, la bondad, la determinación y la perseverancia de una persona por lo que hizo mucho más que salvar la vida de niños inocentes. A pesar de que los sobrevivientes no sabían quién era su salvador por muchos años, muchos se fueron a participar en el trabajo humanitario por sí mismos o se convierten en académicos exitosos, científicos y  políticos.

Muchos otros que escucharon la historia de Winton, o que él o uno de los sobrevivientes se reunieron, se han inspirado en sus cualidades y se han ido a hacer un “buen trabajo”en lugares  tan lejanos como Indonesia, Camboya y otros países donde los niños sufren y mueren.

El sacrificio de los padres checos en relegar a sus hijos a un futuro desconocido era muy emocional, tanto más cuanto que todos los sobrevivientes en la película contaron que eran el único de sus familias para sobrevivir a las detenciones y los campos en los que murieron los padres apesadumbrados pero prescientes .

Los hijos de “La familia de Nicky” fueron a beneficio de su generación y es de muchas maneras a causa de este hombre. ¿Qué pasaría  si más niños se hubieran salvado de la muerte? ¿Qué pasaría  si seis millones nunca se hubieran sacrificado?

En la actualidad hay cerca de 6.000 miembros de (ahora Sir) la extensa familia de Nicholas Winton – y de  sólo una pequeña proporción de los sobrevivientes después de haber sido encontrados.Tranquilo, humilde, gracioso y dedicado, Winton fue sin duda alguna “Schindler británico”.

La película “La familia de Nicky” actualmente sólo está disponible en los EE.UU., a través de Menemsha Films (NTSC) oa través de iTunes . Vistas s están disponibles en el sitio web Menemsha Films.

Nick Gray es Director  cristiana Middle East Watch,  una organización británica dedicada a la discusión objetiva y fáctica de los problemas de Oriente Medio, sobre todo del conflicto entre Israel y Palestina. Nick, que es un colaborador habitual de  El Comentarista , bloguea en cmewonline.com

Lea más en: Oskar Schindler , Nicholas Winton , holocausto , Día del Holocausto y la Alemania nazi

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