Nunca te cases con un hombre muy mayor. Vas a terminar sin hijos, muerta de anhelos por sexo cortándole las uñas de los pies: La novia, cuyo marido era 22 años mayor que ella, confiesa sobre su relación

Por MARIA-LOUISE WARNE

 

 

Maria-Louise Warne en su hogar en Francia: Ella pasó 26 años en una relación con un hombre 22 años mayor que ella - y ha llegado a lamentar su decisiónMaria-Louise Warne en su hogar en Francia: Ella pasó 26 años en una relación con un hombre 22 años mayor que ella – y ha llegado a lamentar su decisión

Desde el exterior, era una escena idílica – aún puedo evocar a este día. Sol inundaba la terraza de nuestra casa unifamiliar en la Francia rural, y el champán fluía libremente como mi marido y yo organizó una barbacoa en nuestra nueva casa.

Apoyado por el apoyo: Maria-Louise dice Carol apenas podía estar de pie en su ceremonia de boda

Nos sacamos todas las paradas para impresionar a uno de sus más viejos amigos, gastar una pequeña fortuna en bistec, langostinos y foie gras. Sólo seis meses antes de que habíamos dejado atrás nuestra vida en Bovey Tracey, Devon, y comprado una hermosa propiedad en Charente, en el sudoeste de Francia.

Ante la insistencia de mi marido – que se llamaba Carol, nombrado así por sus padres eurófilos por  el rey Carol de Rumania – es que tenía que ser el más grande en el pueblo, y con un  jardín magníficamente llevado hasta la orilla del río. Se deleitaba en la alabanza a sus amigos amontonadso sobre él para disfrutar del estilo de vida perfecto – una casa impresionante y, por supuesto, la guinda del pastel, una mujer joven núbil. Yo.

El consenso fue que en el empaquetamiento de una novia 22 años más joven que él, Carol había hecho algo muy bueno para  sí mismo.

A medida que la tarde pasó perezosamente , fui a buscar otra botella de champán de la nevera. Al regresar a la terraza oí a uno de nuestros huéspedes preguntando cómo era la vida con el “bimbo joven ‘.

Me miraba con fascinación morbosa mientras  mi esposo – con un par de cómodos pantalones holgados, de media caña calcetines marrones y sus sandalias favoritas Velcro-atadas con correa – se pavoneaba en nuestra terraza como un gallo bantam.

Ah, sí, la vida era genial, Carol cantó. Habíamos estado “corriendo como conejos” por toda la casa.

Su amigo se burló al verlo  como un colegial, instando a Carol a darle “una para mí la próxima vez”.

Desde mi escondite detrás de la puerta, se congeló mi ser con repugnancia e incredulidad. No sólo por la traición de mi marido -, sino porque nuestro matrimonio no era como el que había descrito en detalles tan  lascivos .

La realidad era que Carol luchaba  para levantarse de la cama antes de las 10 am cada mañana, y eso era  sólo después de que yo le servía el desayuno, administrado diariamente con su medicamento para el corazón y le hubiera cortado las uñas de los pies.

No habíamos tenido relaciones sexuales desde hacía más de una década, y no  era muy improbable que alguna vez hicieramos  el amor de nuevo. A los 67 años, mi marido había estado gravemente enfermo durante los últimos diez años de nuestro matrimonio. Y yo – lejos de ser el ‘bimbo caliente joven “- fque describió , a los 45 era lo  más parecido a su cuidadora.

Fue en ese momento, hace diez años, que me di cuenta de que casarme con un hombre de más de dos décadas mayor que yo era el error más grande de mi vida. Ahora, mi sangre siempre se congela  cada vez que leo en las revistas del corazón y periódicos de las mujeres jóvenes entre los 20 que caen con parejas de la tercera edad – y más ricos siempre – los hombres. La edad es sólo un número, insisten. Sin embargo, sé cómo éstas historias terminan.

Mientras que su nuevo marido de mediana edad podría parecer maduro y exótico, en una década o dos, él y su matrimonio pueden cambiar muy rápidamente.

Un día se puede despertar y descubrir que ella ya no es una mujer, sino una enfermera geriátrica no remunerada, trabajando día y noche para  dormir con un hombre que se parece a un abuelo anciano.

Posiblemente lo más doloroso de todo, es que ella puede encontrarse a sí misma frente a la mediana edad sin hijos, después de haber sacrificado sus años fértiles a un hombre que había puesto sus años de crianza de los hijos a sus espaldas.

Maria-Louise y Carol día de su boda en diciembre de 1995: Ella tenía 38 años en ese momento, él tenía 60 años y tenía ese año contrajo MRSA después de la cirugía a corazón abiertoMaria-Louise y Carol día de su boda en diciembre de 1995: Ella tenía 38 años en ese momento, él tenía 60 años y en ese año contrajo MRSA después de una cirugía a corazón abierto

La infancia fue una batalla que no pudo ganar con Carol. Él ya tenía dos hijas de su primer matrimonio, que ahora están en sus 40 años, y aunque me hubiera gustado haber tenido hijos, yo tontamente me permití ser intimidada por la  maternidad.

Yo tenía 28 años y Carol 50 cuando “eso”como  primera conversación surgió. Nosotros todavía no estabamos casados ​​y él  había dejado muy claro que la única vida que le interesaba era la de uno de los mejores vinos y hay que son “niños llorones”.

Estaba enamorada de él, y decidí quedarme con él, independientemente, aunque yo secretamente esperaba que habría una  hora ue le haría  cambiar de opinión. Nunca lo hice.

Conocí a Carol  en 1982, cuando él tenía 47 años y yo tenía 25 años y trabajaba para él en su tienda de deportes en Tiverton, Devon. Realmente disfruté de su compañía: era sofisticado y bien viajado e interesante, y fuí flechada  en cuestión de semanas.

Él sabía hacer  su camino alrededor de una carta de vinos y era un narrador nato – claramente en una clase diferente a los hombres de mi edad.

Si bien no se dio por la diferencia de edad el pensarlo dos veces, todo el mundo estaba horrorizado. Mi madre no ocultó el hecho de que no le gustaba Carol, advirtiéndome que me vistaba como  un fondo de pensiones que lo apoyaría en su vejez.

Estaba convencida de que íbamos a envejecer juntos.Lo que no me pasó por la mente fue que él tenía una ventaja enorme

Amigos que criticaron a  Carol fueron cortados simplemente fuera de mi vida. Yo estaba convencida de que era ‘un ser para mí’ y que íbamos a envejecer juntos. Lo que no me pasó por la mente fue que Carol tenía una delantera  enorme empezar en ese departamento.

Nos mudamos a vivir juntos después de cinco años de noviazgo. Había estado casado antes y se mostró reacio a comprometerse de nuevo. Me encontré siendo absorbida en su edad madura y su mundo, lo cual no fue fácil: la mayoría de las mujeres en nuestro conjunto social eran abiertamente hostiles hacia mí, suponiendo que sólo estaba con Carol para obtener ganancias financieras.

Sin embargo, irónicamente, después de unos años, cuando él tenía 52 años, el negocio de Carol fue a la quiebra y cerró la tienda – y me dejó como el sostén de la familia.

Apoyado por el apoyo: Maria-Louise dice Carol apenas podía estar de pie en su ceremonia de bodaApoyado por ella <. Maria-Louise dice Carol apenas podía estar de pie en su ceremonia de boda

Para entonces yo estaba disfrutando de una exitosa carrera como ejecutiva de ventas y también en nuestro hogar. Teníamos una vida fantástica: un barco de BMW, caravana, y las vacaciones periódicas en el extranjero …, todas ellas financiadas por mí.

Nuestra vida sexual nunca había sido particularmente activa, sin embargo. Puedo decir con absoluta honestidad que puedo contar con una mano el número de veces en que Carol y yo éramos íntimos.

Incluso en nuestros primeros años de vida, el sexo era raro, que creía que  él quería comportarse como un perfecto caballero y no quería que me viera presionada. Yo no había tenido mucha experiencia con los hombres, y no nos dimos cuenta de que nuestra relación estaba lejos de ser normal.

En 1995, cuando yo tenía 38 años y Carol 60 años, fue ingresado en el hospital para cirugía de corazón abierto. El procedimiento fue desastrosamente mal, y él contrajo MRSA, dejándolo en coma durante las seis semanas. Cuando él volvió a  la conciencia, y todavía no podía hablar,quizo garabatear en un trozo de papel: “¿Quieres casarte conmigo?”

Estaba eufórica – era todo lo que había soñado durante 13 años – y me vi envuelta en el romance del momento. Mi madre me advirtió que no se casara con él, pero no le hice caso y se celebró la boda en diciembre de ese año.

Pasé por alto el hecho de que Carol apenas podía mantenerse en la ceremonia. Después, en vez de una noche de felicidad de recién casados, lo puse a dormir a las 17:00, después de haberle dado su medicación y de  cambiarle  los  apósitos.

Incluso aparte de su mal estado de salud, nuestro matrimonio no se ha ejecutado sin problemas. Cuatro años después de nuestra boda, en 1999, Carol me había  abandonado durante tres meses.

No dejó ninguna nota, y cuando regresó, se negó a discutir sus razones para irse. Estaba devastada sin embargo, todavía lo recibí  vuelta.

Sé que a la gente le cuesta entender por qué lo hice. Después de todo, ¿qué estaba sacando  de esta relación? Seguramente esto me presentaba  la oportunidad perfecta para empezar de nuevo?

Pero no soy un cobarde y  había tomado mis votos matrimoniales muy en serio. Además,  había una gran parte de mí que no quería que los detractores – mi familia y amigos – que se hubieran visto confirmados porque les daba  la razón.

Así que decidimos tener un nuevo comienzo, y nos  trasladamos a Francia en 2002. Y por un tiempo yo realmente creía que iba a funcionar: uno de mis recuerdos más felices eran el de nosotros sentados afuera de un restaurante en la localidad francesa de La Rochelle, llenos de optimismo acerca de nuestra nueva vida juntos.

No podía estar más equivocado. Nuestros problemas vinieron con nosotros en la furgoneta eliminación, y escaló allá de toda medida.

No sólo estaba tirando la casa por la ventana para hacerme  una carrera para mí en un país extranjero sino tambien para que yo pudiera pagar nuestras cuentas, yo también estaba prestando la atención de Carol sobre la hora. Su salud se deterioraba y me  dejó responsable de sus necesidades más íntimas.

Traté de no pensar en el hecho de que allí estaba yo, en el mejor momento de mi vida, reducida a ser un cuidador de un marido que envejece rápidamente.

La buena vida: Maria-Louise Carol y fuera de un restaurante en La Rochelle después de su traslado a FranciaLa buena vida: Maria-Louise y Carol , fuera de un restaurante en La Rochelle después de su traslado a Francia

 

No hay escape: Maria-Louise dice que sus problemas los siguió a Francia en el camión de mudanzasNo hay escape: Maria-Louise dice que sus problemas los siguieron a Francia con el camión de mudanzas

En 2005, Carol sufrió un derrame cerebral. A estas alturas yo estaba preocupada cada vez más por nuestro futuro. ¿Y si tenía otro ataque? ¿Tendría que renunciar a mi trabajo y cuidar de él de forma permanente? ¿Qué vamos a hacer para conseguir dinero?

Todo el tiempo me decía a mí misma que estaba comprometido con nuestro matrimonio para lo bueno y para lo malo.

La tensión diaria era implacable, y yo estaba envejeciendo prematuramente. Después del ataque  de Carol, los pocos placeres que antes disfrutaba se redujeron aún más – mi recorrido diario a lo largo de los carriles en nuestro barrio francés, por ejemplo.

¿Qué pasa si tuvierae un accidente, según él, y no podía cuidar ´mas de él?

La falta de ejercicio, junto con la comida rica, el francés culinario, que Carol insistió en que cdebía ocinar todas las noches, me vio como balón de 8st a 15st dentro de un par de años.

Aun así, me pongo al día con ser enfermera geriátrica de Carol, y yo sólo podía  hacer frente a la ganancia de peso y la desaparición de mi apariencia personal – por no mencionar el estrés de trabajar a tiempo completo y en el funcionamiento nuestra casa grande.

Son  las pequeñas cosas que me robaron mi auto-estima.

Carol se deleitaba en rememorar sus años de formación, hablar de una vida que tenía antes de que yo naciera. Al escucharlo a diario se convirtió en aburrido y predecible. Incluso empezó a llamarme por el nombre de su ex-esposa.

"Mi madre me advirtió que no se casara con él": María Luisa, a la izquierda, junto a sus padres Irene y Phillip Warne durante un campamento de vacaciones en Somerset alrededor de 1969“Mi madre me advirtió que no me casara con él”: María Luisa, a la izquierda, junto a sus padres Irene y Phillip Warne durante un campamento de vacaciones en Somerset alrededor de 1969

El día que decidí empezar a ser “yo” otra vez fue en 2007, durante una visita al médico de rutina, cuando se me pidió que subiera a la báscula.

Yo estaba horrorizada por la forma vieja y gorda en que me había convertido. Cuando llegué a casa, empecé a correr de nuevo, a pesar de Carol repetía  ‘qué pasaría si’, y poco a poco me volvió la figura.

Yo no lo veo como una coincidencia que Carol me dejó al año siguiente.

Tal vez fue amenazado por mi “rebelión”, mi independencia cada vez mayor y el cuerpo más delgado,  menos manejable. Tal vez él quería castigarme de alguna manera. O tal vez – probablemente – que era tan infeliz en nuestra época-gap de matrimonio como yo.

Si hay una cosa que he aprendido, es que la pasión es más fuerte que la razón

Regresó al Reino Unido, diciendo que quería estar más cerca de sus hijos. Resultó que había estado pensando en dejarme por los últimos 18 meses.

Nuestro divorcio, que se procesa a través de los tribunales franceses yfue  concedido en razón de su abandono, finalmente llegó en abril de este año.

Cinco años después del final de nuestro matrimonio aún no puedo evitar tener punzadas de amargura en lo que se perdieron 26 años de mi vida. Pero, ¿podría el más viejo, más sabio de quienes  me han hablado a los  25-años de edad, impedido que yo me  embarcara en la relación de todos esos años?

Por supuesto que no podían. Si hay una cosa que he aprendido, es que la pasión es más fuerte que la razón.

Yo todavía creo en el amor, y ha comenzado a salir de nuevo. Tal como era de esperar, mi nuevo novio tiene la misma edad que yo.

No sé si vamos a envejecer juntos. Es pronto. Pero una cosa es segura – si yo tengo la suerte de entrar en la vejez con una pareja amorosa, vamos a entrar en ela  de igual a igual.

Divorciado: Maria-Louise dice que ha comenzado a salir de nuevo - y su nuevo novio tiene la misma edad que ella esDivorciado: Maria-Louise dice que ha comenzado a salir de nuevo – y su nuevo novio es la misma edad que ella

Cuando leyó mi articulo en el Daily, , Carol dijo: “Esta es la historia de una mujer despechada me temo. María es una persona muy controladora y dominante – a causa de su actitud yo sabía que era totalmente irresponsable para tener  un bebé con ella.

“Sé que siempre le molestaba el hecho de que me dio mi primera esposa dos hijas. Dicho esto, ella siempre me dijo que no quería tener hijos.

“Ella ha distorsionado las cosas por completo. Ella se convirtió en imposible vivir con ella , y por ello  los amigos me ayudaron a salir de Francia. Mi hija ahora  me ayuda y son muy buenos conmigo.

“Cuando le propuse matrimonio  a María, yo honestamente no pensé que iba a sobrevivir. Había estado enfermo durante mucho tiempo y sigo siendo muy enfermo después.

“Yo estaba tan débil, queella  solía ayudarme a hacer todo – incluso ir al baño – durante  meses. Todos estos cuidados durante meses: Pensé que lo menos que se debe hacer es casarse.

“Me tomó mucho tiempo para volver a ponerme de pie. Lo último que estaba pensando en ese momento era n la “intimidad” – yo estaba luchando para mantenerme con vida.

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Rescatando al individuo:Detrás de cada hecho histórico hay un individuo, una persona padeciendolo

Algo que trasciende porque es infinitamente humano.El autor escribe en tercera persona a pesar de que relata sobre la vida y la muerte de su padre.

 Obituario


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El 07/26/2011 el padre del autor falleció. A la edad de 82 años. Él no tuvo  una vida fácil, así como su muerte no fue tampoco  fácil. Desde hace algún tiempo que estaba postrado en cama y en las dos semanas antes de su muerte, se lamentó y gimió tanto que  fue desgarrador, hasta que al médico se le ocurrió la siguiente aplicación  de  morfina. Su vida se fue, claro está y su póstuma voluntad de no prolongarla era clara y su  esposa e hijos la aceptaron  y sin las enfermeras  del centro de bienestar, no hubiera sido posible. Morir no es algo divertido o fácil. Al menos no para aquellos que murieron. Cuando la familia regresó a su padre lo miraron, la muerte fue anunciada por una enfermera, porque no él estaba ya allí. Sólo el cuerpo. El cuerpo corruptible, para repetir  lo que dice la iglesia . Si ha sufrido en los últimos dos días, durante el cual dormía y respiraba con calma, ¿quién lo sabe? Además, nadie sabe lo que pensaba o sentía en el momento de la muerte.

El padre había hecho realmente todo lo que un hombre debe hacer. Él ha plantado varios árboles, construyó una casa con su esposa y un hijo que ha engendrado, de acuerdo,también tuvieron a una hija muy amada.

Nació en Postiz en 1929, en una casa, se diría hoy que él fue uno de los más pobres entre los pobres, no había televisión de pantalla plana, tampoco  I – pod, pero en aquel entonces tampoco no existían . En invierno, nos relataba  a menudo, había veces  que se despertaba en la cama por la mañana y las paredes de la sala entera estaban lizas y brillantes,  cubiertas de hielo. Se calentó con la madera que se recogió en el bosque gracias a  una licencia de leña , obtenida por  la autoridad  forestal.

Él no ha dicho gran cosa de su infancia. Excepto de  que alguna vez jugaban los niños  a atacarse  unos a otros con pistolas de aire comprimido,y que  por razones de seguridad llevaban cascos de acero de la  Primera Guerra Mundial, pero ninguno perdió  la vista por la refriega. Y que la Navidad era una celebración especial, había manzanas y nueces, algo que hoy dejamos para los pájaros. El árbol de Navidad fue siempre lo más bello para él , así también en los años en que era un hombre hecho desde hacía mucho tiempo y tenía sus propios hijos.

A los 16 años, emigró con su unidad del Servicio de Trabajo del Reich por la zona,  para detener el avance enemigo, afortunadamente,  luego vino la derrota y la entrega y el capitán que dirigía  a las tropas, les dijo que los lugareños volvieran  a casa. El peligro ya no era con los rusos, pero una vez allí los checos descubrieron su lado de resistencia , se declararon partisanos  y se dedicaron a dar caza a  cada alemán en su camino ,  igual si fueron  miembros de la Wehrmacht o no .

Los padres de nuestro  padre tuvieron suerte, fueron nombrados  acuartelamiento Soviético, el hogar se consideró un refugio socialdemócrata y el teniente se encargó de protegerles de no ser  asaltados. El padre a menudo contada sobre  un soldado soviético que fue golpeado terriblemente en el patio de la finca, ya que había robado. Afortunadamente, también para su  familia no fue desplazado, en Rusia se les obligaba a trabajar.  En la construcción, podía estar con los alemanes y mas tarde suspiraba mi padre , “Una muchacha tan joven y bonita que hizo de su vida una vergüenza . “Entonces también comenzaron los allanamientos arbitrarios fueron organizados por los checos contra los alemanes.Se tomaron todo el que parecía que podía trabajar, los cargaban en camiones y eran llevados a alguna parte. Cuando el padre saltó de un camión, las balas le silbaban alrededor de las orejas, tanto su fuerza de trabajo se estimó en ese momento.

Unos años más tarde todo había terminado con la aquiescencia. Los últimos alemanes tuvieron que abandonar su patria. En pequeños transportes  se pudo cargar el equipaje y fue mucho más de lo que podría tomar, antes de caer  víctima de la primera purga. En una pequeña ciudad  la familia se reunía en la  sala que era un miserable cuarto y  las preguntas no eran sobre el cambio climático olas emisiones de  CO2 – , sino más bien, ¿dónde puedo conseguir algo de comida y para la calefacción. ¿Se puede comer la pulpa de la remolacha? Al parecer. Y también el gusto de las papas congeladas, es fantástico,  si nada más está allí y aun cuando  los humos de la estufa de hierro son tales  que los ojos están llenos de lágrimas, por  la madera verde, lo más importante, es que la habitación está caliente. Carbón también ha robado el padre, pero no fue un gran éxito la empresa , porque los trenes estaban bien vigilados. Hoy en día es  imposible de imaginar tal cosa, obtener  la ración de una semana de pan. Una rebanada de pan en una  comida, porque no pudo contenerse, entonces  se muere de hambre el resto de la semana, hasta que haya un nuevo pan.

Sus  únicos zapatos, estables los rajó  el padre de tanto cortar los sauces, de las ramas de sauce se tejían cestos, las ramas de sauce se cortan, pero tienen espinas  afiladas peligrosas, las cuales  perforan  el mejor cuero.Pronto conoció  el padre a su futura esposa, que venía de una granja que no podía permitirse tener un caballo o una vaca, pero no tuvo que sufrir el hambre y nadie le impidió  unos sabrosos bocadillos.

Cortar sauces  ya no era una opción, de  un sindicato  no había ni siquiera indicios, por lo que tenía que trabajar. Después de todo, los que no trabajaban, que no tenían nada para comer. Ni siquiera la quema de los contenedores de basura o de comercios como ahora, le hubieran ayudado a saciarse.  Entonces, el padre comenzó a trabajar para la Cruz Roja, en la administración. Uno de sus lemas  era el  siguiente: Un empleado, que haya recibido un disparo en la guerra que le quitó  los dientes, ahora usará postizos pero seguirá masticando .Fue el responsable de la atención  en el mostrador. La mañana era  larga, mi estómago gruñía, simplemente no hay clientes, por lo que ya era hora de comer. El hombre hambriento acababa de hacer su primer bocado, cuando apareció el  siguiente solicitante, el secretario lleno de ira le rompió los dientes de su boca de un golpe ,  le hizo escupir el pan a medio comer y exclamó: “Entonces, por favor ahora continúe a devorar en paz!”

Además de conducir el  padre por la URANIA en  todo el país para educar al peón retrasado en la buena marcha de los camaradas soviéticos en todos los campos de la ciencia y la tecnología, en los lugares en los que él se iba, una noche se estrelló con fuerza en un ciclomotor , a partir de entonces, era su pasión, ir a toda prisa por los pueblos en la noche para difundir la luz del conocimiento de manera significativa.

La situación de la vivienda no había mejorado hasta ahora y su futura esposa, que no quería establecer su futuro hogar en la casa  de sus propios padres , impuso la  brutal condición de que sólo se casará si hay un apartamento separado. Por suerte, la casualidad de que la asociación de  vivienda de los trabajadores   (AWG) estaban en  la construcción de varios edificios de apartamentos previstos, por lo que  se le permitió llegar a poseer uno a todos los que estaban dispuestos a colaborar en la construcción. Por lo tanto la joven pareja recolectó los materiales de construcción de la granja y se trasladó al lugar  donde  llevó todo tipo de tareas de ayuda  y dio calor a la obra en  el invierno , además de su trabajo regular en la fábrica yen la DRK .

Entonces la hija nació y la vida era buena, el salario  podría haber sido mejor, por lo que el padre  decidió  estudiar ya  que , un maestro, quería ser y tuvo que soportar  terribles experiencias en la escuela donde fue amenazado por el profesor, que quería cortarles la campanilla a los estudiantes con la espada , si no  hablaban correctamente. Eventualmente, también se unió al Partido, el hijo nunca le ha preguntado por qué, pero seguro que le inscribieron  . ¿Y por qué no? Después de todo, esa era la fuerza principal, dijo el Partido que llevaría a la clase obrera a los pastos ricos y estaba  por “no más guerra” y por eso estaba  también el padre.

El dinero conseguido ahora  lo aportaba la mujer, mientras que el  padre estudiaba a  la distancia. Ella trabajaba en una fábrica en turnos, ayudaba también la suegra  a veces, cuando la hija estaba sola y entonces también  todavía los vecinos, que voluntariamente se hacían  cargo de los niños, cuando la  mujer lo necesitaba con urgencia.

Durante el estudio, dio a luz el padre   al autor ,  unos pocos meses estuvo al frente de la construcción del muro de protección antifascista, y le dio  vergüenza hasta el día de hoy que estaba gritando en voz alta, en señal de protesta en contra de él , pero  se acostó rápidamente cuando llegó la  leche . Tan sobornable es el hombre.

El padre, que ahora se podría llamar con orgullo un maestro, recibió un trabajo en una escuela secundaria politécnica -profesional,  luego se hizo cargo de la Asistente de laDirección y  la vida siguió  sus caminos siempre tirando entre el trabajo, el partido y la familia.  El momento decisivo llegó cuando   el padre debió pensionarse , el trabajo lo había hecho enfermo, pero esa fue su primera felicidad.Fue realmente tocado por la  suerte. Que le valió el camino, tres nietos que le  rejuvenecieron y le dieron la gracia de amarlo de nuevo, pero prácticamente no hay  felicidad  eterna.

El padre tuvo la suerte de que no tuvo  experiencia de ser acusado, ya que los maestros en las escuelas, se acusan mutuamente de espionaje. “¿Por qué se ha vuelto él de vacaciones, , y no yo?” “¿Por qué se promueve y no yo ?” El autor se avergüenza de sus maestros en la actualidad. Todos  perezosos y estúpidos de repente buscan la explicación de su fracaso en los archivos de los funcionarios del   Gauck

Cuando el capitalismo, se mudó al lugar, con todos sus crímenes exuberantes,  el padre se actualizó adquiriendo pistolas de gas, una para cada mano, y algunas como un reemplazo. Las ventanas fueron  reforzadas con barras de hierro en el sótano. Su tiempo libre lo  dedicó a recoger leña en el bosque, y escribir cartas al editor en la que criticaba a  la nueva Sociedad y al alcalde, que se acopló  a la misma. Además, el jardín le ofreció tareas de  todo tipo, incluyendo la casa y los vecinos siempre eran un  buen motivo  para una pelea. La lectura principal fue la Nueva Alemania y las amargas memorias autobiográfica de los personajes de la  RDA. Cuando su yerno le llevó  a ver  su ciudad natal, de donde fue expulsado antes , un sueño muy anhelado se hizo realidad. En la casa de sus padres vivían ahora desconocidos, el padre aceptó que,  así tenía que ser.

Con la salud, fue siempre más cuesta abajo . Primero láser por cataratas, luego una cirugía de la próstata, incluyendo la detección del cáncer, pero debía ser tratado solamente  con medicamentos, por  la voluntad del padre, la vida es cruel y terrible , pero ¿qué puede hacer uno? Nada se puede hacer. Una vez que fue casi tan lejos como que la muerte de sentase en el borde de la cama del hospital y blandiera su guadaña, pero el médico dijo, que sólo le faltaba la sangre, por lo que la vida volvió y  fue ignorada la voluntad del padre de no prolongarla  por el bien de la familia. Así fue como el padre vivió  durante dos años mas. Las fuerzas se fueron deteriorando. Ya no podía caminar sin  una muleta, luego necesitó dos, finalmente, ya no le era posible caminar mas. Solo ocupar las sillas, leer, escuchar radio  ver televisión, y coquetear con las enfermeras .El coqueteo,  era  lo que funcionaba todavía. Pero cuando llegó a  la fase en la que el hombre debe estar en pañales, entonces el flirteo se acabó. Quien coquetea incluso si está en pañales y la habitación huele después a  sus heces?

Y ahora  ha muerto deja que él deja  una esposa que no lo tuvo  fácil con él, dos hijos, tres nietos, que en el teléfono moqueaban y lloraban, un montón de colegas y estudiantes, la mayoría de ellos lo recuerdan con cariño.Y, con seguridad nada mejor puede desearse uno como finado. O….?

De

Karl Eduards Kanal

Drum Kinder seid lustig und allezeit bereit…

Pasar la barrera de los 100 años y seguir teniendo la inteligencia activa

Por mi experiencia he hecho una humilde estadística para -científica

. La vejez no trae nuevos problemas sino que acentúa por descarte los defectos y virtudes que arrastramos durante años. Segun mi estadística aquellos pacientes que pasaron la barrera de los 100 años son aquellos cuyo cerebro se mantiene al día, no son olvidadizos salvo que a proposito y sobre todo mantienen intacta su capacidasd de razonar, aunque sus temas objeto de su pensamiento no sean a menudo los que a los mas jóvenes nos preocupan.

 Quizas la longevidad y un cerebro cultivado e intacto tengan algo que ver. Y no me refiero con ello a que haya que ser instruído necesariamente. Está el caso de muchas personas que pasaron la barrera de los 100 siendo analfabetas, pero todas ellas se caracteriuzaban por ser  sabias.

Copio este artículo de Liberetad Digital que m,e pareció interesante:

 

‘EL AS EN LA MANGA’

Neuronas en activo

Por Leah Bonnín

Rita Levi-Montalcini es una mujer activa, una científica que visita a diario el Brain Research Institute y promueve iniciativas como la de facilitar el acceso a la educación de las niñas africanas. El Premio Nobel de Medicina y Fisiología que recibió en 1986 por haber descubierto –junto a Stanley Cohen– los factores de crecimiento nerviosos (NGF) le reportó una gran satisfacción, por supuesto, pero a sus casi 103 años lo que la motiva e interesa es el placer de seguir pensando y aprendiendo.

Frente a las visiones pesimistas de la vejez que predominan en el mundo contemporáneo, Rita Levi-Montalcini llama a transformar la etapa más crítica de la vida en la más serena, a hacer planes

para el tiempo que nos queda, ya sea un día, un mes o varios años, con la esperanza de poder realizar unos proyectos que no habíamos podido acometer en los años juveniles.

Como expone en El as en la manga, es cierto que en la especie humana la decadencia es más dramática que en otros seres vivos, por nuestra mayor longevidad, la mayor degradación que sufren nuestros órganos y el rechazo social de que es objeto el anciano; pero también lo es que, al menos en las sociedades desarrolladas, los individuos tienen a su disposición la baza de conocer mejor el mecanismo del más efectivo órgano de supervivencia: el cerebro.

Para sacarle el máximo rendimiento, Levi-Montalcini nos orienta sobre su morfología y anatomía, su fisiología y bioquímica, así como por la maraña de canales que alberga, y que dependen tanto de nuestra herencia genética como de nuestras experiencias. Asimismo, señala los hitos sobre los que se sustenta el conocimiento que tenemos de su funcionamiento.

Si bien cuestiona la perspectiva cartesiana, que hasta principios del siglo XX separó las investigaciones sobre la anatomía y la fisiología del cerebro de las psicológicas y conductuales, rescata algunos conocimientos básicos: en primer lugar, el descubrimiento –debido a Ramón y Cajal– de que el sistema nervioso es una estructura conformada por miles de poblaciones celulares, con funciones distintas; en segundo lugar, y gracias a C. S. Sherrington, la idea de la formación y transmisión del impulso nervioso como base del funcionamiento del sistema.

El avance del conocimiento del cerebro está siendo posible gracias a la multidisciplinariedad –olvidémonos del científico solitario encerrado en su pequeño laboratorio–, las nuevas técnicas y métodos –que posibilitan el estudio de los procesos mentales mientras se desarrollan– y la desaparición de las barreras que dividían los ámbitos de investigación entre morfología del sistema nerviosofunción fisiológica y función comportamental.

Entre los conocimientos indispensables destaca la diferenciación –debida a J. W. Papez– entre el lóbulo límbico, que desempeña un papel fundamental en las emociones y en la supervivencia del individuo y de la especie, y las circunvoluciones neocorticales, que se traducen en la impresionante dotación intelectual delHomo sapiens. Pero mientras las capacidades intelectuales y las habilidades técnicas evolucionaron rápidamente, los impulsos emotivos vinculados a la zona límbica quedaron estancados en la protección de un ser “inicialmente vulnerable y frágil”, algo que, según Levi-Montalcini, bien podría explicar prácticas aberrantes como la de poner el poder y la innovación técnica al servicio de instintos violentos, o lo que es lo mismo, la no correspondencia entre desarrollo técnico y resolución ética.

Hablemos ahora de dos hallazgos más relacionados con la perspectiva de convertir la vejez en una etapa vital serena y estimulante. El primero es la constatación de que los fenómenos de aprendizaje conllevan cambios morfológicos, bioquímicos y moleculares y de que, a través de la amígdala y el hipotálamo, las emociones influyen en los procesos de aprendizaje y memorización. El segundo tiene que ver con la propiedad plástica de los componentes del sistema nervioso central, desde la neurona hasta las unidades operativas de los centros cerebrales superiores, que permite a las células nerviosas aumentar sus ramificaciones dendríticas y fortalecer los circuitos cerebrales a nivel sináptico incluso en la edad senil. Sólo es necesario ponerlas en marcha, no parar, seguir en activo; ser conscientes de nuestra inmensa capacidad mental y tener en cuenta que, aunque la creatividad disminuye ligeramente en la vejez, es sustituida por el saber que proporciona la experiencia, un saber muy vinculado con la capacidad de establecer jerarquías, de diferenciar entre lo principal y lo superfluo y de confiar en categorizaciones que han resultado eficaces en la construcción de la realidad.

Para muestra de que se puede ser activo, creativo en la vejez, aquí va un pequeño surtido de ilustres botones:

Miguel Ángel Buonarroti (1475-1564) vivió 89 años, y en el tramo final de su vida firmó algunas de sus mejores obras arquitectónicas. Galileo Galilei (1564-1642), a pesar de la Inquisición, a pesar de su ceguera –probablemente debida al glaucoma–, en la vejez formuló la ley de la inercia. Bertrand Russell (1872-1970) jamás dejó de buscar y de ser heterodoxo, también en el plano afectivo: se casó por cuarta vez a los 79 años. David Ben Gurión (1886-1973), fundador del Estado de Israel, con 80 años cumplidos participaba activamente en la política partidaria. Pablo Picasso (1881-1973), a los 90 años no sólo continuaba pintando, sino que buscaba e investigaba nuevas maneras de pintar, y dos años antes de morir trabajaba en el cuadroMaternidad “como si tuviera treinta años, como si su vida dependiera de la pintura y ésta le brindara cada día una nueva vida”.

Sabedores de que las intelectuales no sufren el mismo deterioro que otras capacidades, está en nuestras manos plantearnos una vejez activa y creativa. Si bien es cierto que, con la prolongación de la vida, al temor a la muerte hay que añadir el miedo a los achaques de la tercera edad, nos queda un as en la manga, concluye Rita Levi-Montalcini, citando al matemático E. De Giorgi:

La capacidad de pensar el infinito, aun reconociendo en las limitaciones de cada cual su propia finitud.

En el mejor de los casos, claro está, y en el mejor de los mundos posibles.

 

RITA LEVI-MONTALCINI: EL AS EN LA MANGA. Crítica (Barcelona), 2011, 176 páginasTraducción de Juan Vivanco.

Ancianidad y preparación para la muerte 3

 

anales de psicología, 1990, 6 (2), 147-158

– 147 –

Ancianidad y preparación para la muerte

Emilia Serra Desfilis(*)

Mari Carmen Abengózar Torres

Universidad de Valencia

 

Un intento de explicacion a partir de variables evolutivas del proceso de

morir

Nuestra inquietud quedaba abierta, sin embargo, respecto a la constatación del valor que

poseía la edad cronológica frente a otras variables de un alto poder predictivo sobre el cambio

en el envejecimiento, como la jubilación. El planteamiento básico de toda intervención evolutiva

es la de sustentación de los objetivos de intervención sobre resultados obtenidos a partir de

la explicación evolutiva.

Debemos hallar y constatar las variables que, Relacionadas con el tiempo, posean mayor

poder sobre el cambio. En nuestro caso, pretendíamos demostrar la relación entre edad y cambios

en la percepción y vivencia de la cercanía a la propia muerte, frente al poder explicativo

de transiciones o sucesos evolutivos, en concreto, la jubilación.

Nos planteábamos dos preguntas básicas: por una parte, es la edad la variable que mejor

explica la percepción de los sujetos hacia la muerte? O por el contrario, es la jubilación la que

posee mayor poder explicativo? Si la respuesta se decantase hacia la edad deberíamos intervenir

especialmente en aquellos individuos con edades más altas -tercera edad y ancianidad-,

aunque no debemos olvidar que nuestra formación desde la Psicología Evolutiva del Ciclo Vital

nos conduce a plantearnos una preparación a lo largo de la vida adaptándonos a las diferentes

etapas por las que normativamente pasan los individuos en su desarrollo vital.

Por otra parte, la consideración de las Variables moduladoras “actividad” y “vinculación

social” reflejaba nuestro interés por discernir cómo éstas podrían ser utilizadas en intervención.

El diseño que hemos empleado pertenece a la Metodología Explicativa transverso-cultural

y m s concretamente se trata de una investigación intracultural puesto que compara dos subgrupos

bien delimitados dentro de la misma cultura: jubilados y no jubilados.

Según Baltes, Reese y Nesselroade (1981) el Objetivo fundamental del Diseño Transversocultural

“ha consistido en demostrar el impacto de la variación ambiental sobre la forma de

evolución de la conducta” (pp. 217), por lo que defenderían que los antecedentes ambientales

determinan la variación cultural en mayor grado que los genéticos. Para ello se ha servido (como

muestra la tabla 1) de muestras (S) transversales en cuanto a edades (A) de observación

única(O1) dentro de cada una de las culturas (C), y, dado que los sujetos pertenecen a grupos

152 Emilia Serra Desfilis y Mari Carmen Abengózar Torres

anales de psicología, 1990, 6(2)

de variación natural no se encuentran asignados al azar a culturas o edades. Serra et al. (1989)

clarifican que el subgrupo “cultural” se emplea como subgrupo que se diferencia de los demás

por compartir unos sucesos evolutivos y no otros.

En nuestra investigación el suceso evolutivo “jubilación” actúa como provocador de cambio

en el ambiente del sujeto, determinando modificaciones a su vez en su biografía. Dichos cambios

no suceder n de igual modo en los individuos de la misma generación que no hayan vivido

este suceso evolutivo.

Tabla 1: Diseño básico de la investigación evolutiva transverso-cultural simple.

Muestra ultura Edad Observación

S1 C1 A1 O1

S2 C1 A2 O1

S3 C2 A1 O2

S4 C2 A2 O2

Tomado de Baltes, Reese y Nesselroade (1981), pp. 217.

Nota: S=muestra; C=cultura; A=edad; O=observación

La fundamentación del método evolutivo comparativo nos permite realizar comparaciones

intraculturales escogiendo subgrupos como el de nuestro estudio: jubilados/no jubilados los

cuales pertenecen a una misma cultura. Esta variable es dicotómica puesto que se pertenece o

no a dicha categoría.

Los sujetos fueron evaluados en función de tres instrumentos: uno de vinculación, un segundo

de percepción de la muerte y un tercero de actividad. Por ello nos fue necesario realizar

tres diseños transverso-culturales con grupos de rasgos intraculturales idénticos.

A pesar de la aparente debilidad de las Comparaciones intraculturales por su carencia de

m‚todos basados en teorías y por ser susceptibles de múltiples interpretaciones por lo que se refiere

a las diferencias obtenidas entre grupos, según Baltes, Reese y Nesselroade (1981), resultan

ser un instrumento adecuado para la generación de hipótesis en las primeras fases de la

construcción teórica. Murphy y Murphy(1970) y Eckensberger (1973) defienden la superioridad

de las comparaciones intraculturales en relación a las interculturales por ser m s concluyentes

en el establecimiento de las relaciones causales (en Baltes, Reesey Nesselroade, 1981).

Son dos las variables independientes que hemos considerado en nuestro estudio: edad cronológica

(agrupada en los intervalos 60-65, 66-70 y 71-75) y jubilación. Ambas se hallan íntimamente

relacionadas puesto que debido fundamentalmente a que se ha llegado a un determinado

momento de la vida del sujeto (65 años, aunque no necesariamente) seda el suceso evolutivo

“jubilación”, por tanto el primero es índice del segundo.

Con respecto a las variables independientes diremos que para vinculación social hemos escogido

la escala VINC-2 (de Leal y Serra, 1988), para las actitudes ante la muerte construimos

la escala P.M.V. (de Abengózar y Serra, 1990) y para averiguar el cambio de actividad, la escala

ACT-2V (de Leal y Serra, 1986).

Desde la Psicología Evolutiva del Ciclo Vital Podemos emitir la hipótesis general de que se

producen Cambios diferenciales y significativos a lo largo del ciclo vital del sujeto. De este

modo, sostenemos que los sujetos según sean o no jubilados cambiar n de algún modo su actiAncianidad

y preparación para la muerte 153

anales de psicología, 1990, 6(2)

vidad, su forma de vincularse socialmente así como su actitud hacia el proceso de morir. Precisaremos

más estas

ideas:

– En primer lugar, hipotetizamos que los sujetos jubilados y no jubilados diferir n en su percepción

ante la muerte.

– En segundo lugar, los tres grupos de edad (60-65, 66-70y 71-75) podrían incidir diferencialmente

en las actitudes y percepciones que los sujetos manifiesten ante dicho suceso evolutivo

(la muerte).

– En tercer lugar, el sentido de la utilización de las escalas VINC-2 y ACT-2V radica en que

nos sirven como mediadores para descubrir si los niveles de vinculación social y actividad

que un sujeto de 60 a 75 años pueda desarrollar influyen en el modo en que éste considere la

muerte.

a) De este modo, siguiendo el criterio de la teoría de la desvinculación (CUMMING y HENRY,

1961) un sujeto cuanto más se aísle o menos contactos sociales posea, menos motivado

se sentirá de manera que vivir un proceso de desvinculación progresiva que le preparar

para la desvinculación definitiva: la muerte.

b) Por otra parte, también hallamos una relación positiva entre actividad y motivación según

la teoría de la actividad (Tartler,1961). Así pues, si a medida que desciende el nivel de actividad

el sujeto se siente menos motivado, esta “desocupación voluntaria” repercutirá en

una inversión temporal considerable pensando sobre la cercanía de la muerte.

En cuanto al tipo de análisis estadístico empleamos el factorial y el de varianza. El primero

de ellos -el análisis factorial- nos sirvió para extraer factores, a partir de las respuestas de los

sujetos en el cuestionario P.M.V. (de Abengózar y Serra, 1990), que son unidades funcionales

los cuales nos sirvieron de base para la realización del análisis de varianza. El m‚todo que seguimos

en el análisis factorial fue el Análisis de Componentes Principales, aplicando posteriormente

la Rotación Varimax.

El segundo análisis estadístico empleado -el análisis de varianza- es utilizado con el objetivo

de poner de manifiesto la relación entre variables, sin que nos explique la causalidad entre

dichas variables, es decir, cuál es antecedente y cuál es consecuente. Por tanto trabajamos con

un análisis de tipo correlacional.

Según los resultados obtenidos podemos concluir que en el proceso de morir el suceso evolutivo

jubilación no se alza como factor explicativo ante los cambios actitudinales y perceptivos

que puedan producirse a medida que un individuo pasa de los 60 a los 75 años. Es así cómo

concordamos con la hipótesis de algunos autores sobre la no relación clara entre la actitud ante

la muerte y jubilación.

Más bien se nos confirma la hipótesis contraria: es la edad -en vez del suceso evolutivo jubilación

y la interacción entre ambas variables- la variable explicativa más potente ante los

cambios perceptivos y actitudinales en los factores “Religiosidad/Trascendencia” y “Temor”

del cuestionario P.M.V., puesto que los sujetos con edades comprendidas entre60-65 años se

pronuncian como menos religiosos y con menos concepciones trascendentales acerca de la vida

después de la muerte. Por el contrario, los sujetos de 71 a 75 años se pronuncian como más religiosos

y trascendentes, mientras que son los que menos temor muestran ante la proximidad de

la muerte.

Nuestros resultados no concuerdan con los de Riley et al.(1960) quienes no encontraron una

relación evidente entre la edad y los cambios perceptivos ante la muerte (en Mishana y Riedel,

1986). Tampoco concordamos con Kastenbaum (1985) quien defendía que la edad no era un

154 Emilia Serra Desfilis y Mari Carmen Abengózar Torres

anales de psicología, 1990, 6(2)

buen predictor en cuanto a preocupación por la muerte (en Hayslip y Panek, 1989)aunque sí estamos

de acuerdo con el autor en que la jubilación no se relaciona con el temor a la muerte.

Por otro lado, confirmamos los resultados obtenidos por otros autores (Kalish y Reynolds,

1976; Feifel y Branscomb,1973; Kalish y Johnson, 1972; Martin y Wrightsman, 1965; en Lerner

y Hultsch, 1983) los cuales se pronuncian a favor del menor temor en los ancianos. Las razones

principales de este descenso de temor en sujetos de mayor edad pueden ser debidas, en

primer lugar, a que los ancianos son sujetos perdedores de roles, de poder, de trabajo, etc. En

segundo lugar, estamos mentalizados todos los individuos de esta sociedad occidental a que los

sujetos que llegan a una determinada edad están dispuestos para morir, no percibiéndose tal suceso

como algo extraño sino más bien como un cumplimiento de nuestras propias expectativas.

En tercer lugar, podemos hablar de una vivencia más cercana de la muerte en los individuos de

tales generaciones. De este modo, la hipótesis de un descenso del temor ante la muerte conforme

los sujetos son más ancianos -nosotros los situamos en el grupo de 71 a 75 años- queda confirmada

en nuestra investigación. Por lo que respecta a las variables moduladoras, vinculación

social y actividad, constituyen eficaces factores explicativos en el proceso de morir quedando

confirmadas nuestras hipótesis de partida referentes a los aspectos siguientes:

– En primer lugar, la teoría de la desvinculación en donde un sujeto cuanto menos vinculado se

halle socialmente menos motivado se sentirá produciéndose un proceso de desvinculación

progresiva como preparación para el momento final que ser su propia muerte. En concreto,

nuestros resultados apuntan, por una parte, hacia una mayor religiosidad/trascendencia y temor

entre los sujetos que menos contactos mantienen con otros como escribir cartas, conversar

por teléfono, visitar familiares, etc. -factor “Contacto/Adulto”- así como entre los que

también desarrollaban menos vinculación social “cognitiva” como pensar en problemas, recordar

a personas, etc.

– En segundo lugar, confirmamos la hipótesis que versa sobre la relación positiva entre actividad

y motivación puesto que son los sujetos m s activos, es decir, aquellos que realizan una

actividad general propia de los adultos como acudir al banco, asistir a espectáculos, iglesia,

escribir cartas, así como los m s activos en actividades informativas-leer periódicos, revistas,

libros, comprar periódicos, …-son los que menor grado de religiosidad y trascendencia presentan;

en cambio, los sujetos menos activos en dichas actividades son m s religiosos y con

actitudes trascendentes. Por otra parte, los sujetos menos activos en ejecuciones manuales son

los m s temerosos ante la muerte, ocurriendo lo contrario en los sujetos más activos.

Relacionando los resultados obtenidos en cuanto a las actividades informativas, Vallejo-

Nágera (1990) plantea una primera etapa en el recorrido de un enfermo terminal hasta el momento

de la muerte en la que el paciente se interesa por la familia, ocio, sigue ligado con el

mundo externo a través de la información ofrecida por los medios de comunicación; en una segunda

fase se reduce el interés por el mundo exterior circunscribiéndose a la familia; ya en una

tercera etapa se preocupa únicamente de la habitación en la que se halla y los aparatos que lo

mantienen vivo, reduciéndose más todavía en una cuarta fase en la que su preocupación se restringe

alo que ocurre dentro de su propio cuerpo. La concordancia hallada entre estas fases y

nuestra investigación radica en que son los sujetos que más actividades informativas mantienen

los que menos religiosidad presentan, lo cual nos induce a pensar que perciben la muerte como

más lejana y, por tanto, no sienten la necesidad de encomendarse a un ser divino que le conduzca

a la posible vida después de la muerte.

Nos llama la atención que las variables moduladoras “vinculación social” y “actividad” corran

parejas en la explicación de los cambios en religiosidad/trascendencia y temor ante la

Ancianidad y preparación para la muerte 155

anales de psicología, 1990, 6(2)

muerte. Es decir, suelen ser los sujetos menos activos y menos vinculados socialmente los que

presentan mayores niveles de religiosidad y más miedo a la muerte. Pensamos que esto es así

porque suele ocurrir que al reducirlas actividades, el individuo disminuye al mismo tiempo las

relaciones con otras personas; y viceversa, el retirarse de ciertas compañías conlleva el reducir

el número de actividades por lo que creemos que no es de extrañar que suelan aparecer la vinculación

social y la actividad parejas en los resultados obtenidos.

Todo ello nos indica que el tipo de intervención encaminada a la optimización de la salud

psicológica en individuos con edades comprendidas entre los 60-75 años se debería encauzar a

través del fomento de los niveles desvinculación social del sujetos así como del incremento de

actividades en las que participar y de las que responsabilizarse.

En definitiva, sostenemos que los sujetos de 71-75 años así como los menos activos y menos

vinculados socialmente perciben la muerte como m s cercana; en cambio, los sujetos más

jóvenes de nuestra muestra así como los sujetos con puntuaciones más altas en vinculación y

actividad la perciben como más lejana, lo cual influye en su diferente percepción de la religiosidad/

trascendencia y en su temor hacia la muerte.

Una propuesta de intervención

Decíamos anteriormente que considerábamos el proceso de morir como un suceso evolutivo

propenso a acontecer con mayor frecuencia en la ancianidad. También mencionamos la edad

como variable de certidumbre e incertidumbre a la vez puesto que, por una parte, los sujetos

ancianos cada vez están más seguros de la inminencia de la propia muerte; por otra, a menos

que posean una enfermedad terminal que les asegure el momento preciso de su muerte, no conocen

exactamente el período de tiempo que les resta vivir. Lo que no pueden eludir es el conocimiento

de vivir “la cuenta atrás”.

Además de aumentar los niveles de vinculación social y actividad en los sujetos ancianos

(Abengózar y Serra, 1990)proponemos una intervención que ponga en contacto a estas personas

con sus sentimientos sobre la muerte. Austin y Heal (1990) manifiestan que según su experiencia

profesional “cuando las personas aceptan su propia muerte son capaces de abrir una

nueva perspectiva en sus vidas” (p. 11). Uno de los principales sentimientos que hay que afrontar

es el miedo ala agonía, a la incertidumbre de cuando moriremos, a lo que vendrá después de

la muerte o el dejar a los seres queridos. Austin y Heal (1990) y Lebrun (Primer Congreso sobre

“Más Allá de la Muerte”, Madrid, 1990) manifiestan que las respuestas de los diferentes individuos

a su propia mortalidad varía considerablemente de unos a otros, por lo que no existe

un prototipo de cómo acompañar al sujeto hacia su propia muerte.

Lebrun defiende que sólo hay que contestar a aquellas preguntas que nos formule el enfermo

-o el individuo con inquietudes respecto a este tema-. Nosotros nos aunamos a esta posición

desde la Psicología Evolutiva basándonos en la Teoría de Piaget por la que un niño, por ejemplo,

pre-operacional, no puede entender explicaciones de un nivel formal. Es evidente, que los

razonamientos se deben adaptar al nivel cognitivo del individuo. Del mismo modo, un individuo

adulto y/o anciano que no haya asimilado una determinada situación en su historia personal,

lo más probable es que no haya creado los mecanismos de afrontamiento necesarios para

habérselas con otras experiencias de orden evolutivo superior. Referente al proceso agonizante,

si un individuo enfermo no ha superado el miedo a todo lo que conlleva dicho proceso y nos

pregunta”¿Voy a morir?”, Lebrun no es partidaria de contestar sí o no, sino de responder con

156 Emilia Serra Desfilis y Mari Carmen Abengózar Torres

anales de psicología, 1990, 6(2)

otro interrogante: “Por qué haces esa pregunta? Tienes miedo a la muerte?” Si la respuesta es

afirmativa, el siguiente paso es hablar de ello dejando espacio para su expresión emocional.

Heal (Ibid) proporciona una atmósfera de seguridad en laque cada persona realiza su propio

trabajo -mediante la dirección de una serie de ejercicios- a su debido tiempo, es decir, respetando

la no incursión en aquella etapa para la que el sujeto no se haye preparado. Expondremos

cinco ejercicios que ayudan a las personas a afrontar sus sentimientos -sobretodo miedos y dudas

sobre sus propias creencia- y a la resolución de aquello que le agradaría al individuo finalizar.

– En primer lugar, los sujetos se situarán por parejas: un miembro de la pareja ser A y el otro

B. A comunicar a B durante ocho o diez minutos todos aquellos factores que hayan influido –

en la infancia y actualmente- en su percepción dela muerte. Finalizado el tiempo es B quien

toma la palabra.

– En segundo lugar, A representar el papel de “Muerte” con los ojos cerrados dejando fluir por

su boca los pensamientos que le vengan a la mente según lo que ellos esperan que puedan encontrarse

después de la muerte. Luego se intercambian los roles.

– En tercer lugar, A comunica a B sus propias impresiones en la realización de estos ejercicios;

despu‚s es B quien se dirige a A.

– En cuarto lugar, se realiza un ejercicio de visualización: los sujetos cierran los ojos e imaginan

un segmento en cuyo primer extremo sitúan la N de “Nacimiento”; en el otro extremo

ubican la M de “Muerte”. Seguidamente les pedimos que piensen que les queda poco tiempo

de vida: un año, quizá menos, quizá más, y que sitúen el momento de su muerte en un punto

sobre el segmento. A partir de ahí echarán un vistazo hacia atrás reflexionando sobre todo

aquello que les queda por resolver (relaciones interpersonales, decorar su casa a su gusto,

terminar un proyecto, etc.). Seguidamente observarán la porción posterior del segmento que

les ayudar a enfrentarse de una manera objetiva a la cantidad de tiempo de que disponen para

acabar sus asuntos personales.

– El quinto y último ejercicio que exponemos en este artículo consiste en dibujar en un papel un

símbolo que nos represente a nosotros y alrededor de éste una serie de puntos con las correspondientes

iniciales de aquellas personas con las que nos hemos sincerado en algún momento

de nuestra vida. Fuera de este circulo y más alejado representaremos mediante puntos también

a aquellas personas con las que no nos hemos sincerado y sentimos la necesidad de acortar

esa distancia.

Austin y Heal explican la importancia de la preparación para la muerte no sólo cuando ésta

-la muerte- es inminente, sino a lo largo de toda la vida como una forma de encontrar sentido a

toda nuestra existencia y como un factor integrante en el desarrollo de nuestra madurez y nuestra

autorrealización. Exponen los relatos de pacientes con enfermedades terminales que califican

esta confrontación con la muerte como la forma de reevaluar sus creencias, sus valores, y

cómo desean vivir sus propias vidas. Nosotros consideramos que mediante este replanteamiento

los sujetos continúan su desarrollo personal hasta el final de sus días decidiendo qué desean finalizar

o qué proyecto llevar a cabo y a quién necesitan expresar sentimientos no manifestados

anteriormente, lo cual apoya las conclusiones de nuestra investigación sobre la intervención

mediante el aumento de los niveles de actividad y vinculación social en varones entre los 60 y

75 años. Defendemos que a lo lago del desarrollo enseñar a morir es enseñar a vivir. Preparar

para afrontar el proceso de morirse convierte en tarea prioritaria de intervención evolutiva en la

ancianidad.

Psicología básica y salud 157

anales de psicología, 1990, 6(2)

Referencias

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Ancianidad y preparación para la muerte 2

Ancianidad y preparación para la muerte
Emilia Serra Desfilis(*)
Mari Carmen Abengózar Torres
Universidad de Valencia


Envejecer y proceso de morir

Desde una perspectiva dinámica, contextual-dialéctica, frente a la perspectiva más estética
de división por etapas en el desarrollo, es necesario clasificar -como ya hemos hecho en un trabajo reciente nuestra visión acerca del envejecimiento como proceso.
Mientras que el término “tercera edad” se refiere al período posterior a la edad adulta y se
halla limitado por un cambio de rol (jubilado, abuelo/a, viudo/a….), lo cual posibilita que la sociedad
perciba a sus integrantes como pertenecientes a aquella etapa de la vida, el término “vejez”
posee connotaciones peyorativas como decrépito, deteriorado, y posee connotaciones croAncianidad
y preparación para la muerte 149
anales de psicología, 1990, 6(2)
nológicas más definidas que la tercera edad. Los individuos considerados “viejos” son el exponente
más claro del individuo instalado en el grupo de tercera edad -a nivel de expectativas sociales-
y cuyo proceso biológico de envejecimiento se manifiesta ante el mundo exterior, no sólo
ante uno mismo.
La “ancianidad” -o cuarta edad- viene delimitada por factores de cambio biológico más determinantes
del cambio psicológico a medida que avanza la edad del sujeto. Como ya señalábamos
recientemente “El término anciano es asignado únicamente a ese género particular de
organismos que denominamos personas, y ello, en las últimas etapas de la vida”
A nuestro juicio, los tres conceptos poseen un carácter estático, de compartimentalización
de la vida humana y dejan, en gran medida, de lado al adulto que hoy envejece y es objeto de nuestra atención como psicólogos evolutivos.
El concepto de “proceso de envejecimiento” delimita la perspectiva evolutiva acerca de las bases, en el desarrollo del individuo, a lo largo de su vida, que determinan los cambios al envejecer.
Desde esta perspectiva, cada individuo es considerado respecto a su propia biografía y
responde, como ser humano adulto, a la tensión dialéctica entre su pasado, su presente y su futuro.
El psicólogo evolutivo está interesado en los cambios que acompañan en el desarrollo al
proceso de envejecimiento y, esos cambios empiezan a manifestarse en la llamada “mitad de la vida” y culminan con la muerte del individuo que suele acontecer con mayor frecuencia y carácter
de normatividad en la ancianidad adquiriendo entidad de transición del desarrollo o suceso evolutivo como conceptos equiparables desde la teoría de la crisis (Slaikeu, 1988) y desde el acercamiento del ciclo vital (Serra, González y Oller, 1989), respectivamente.

La muerte como transicion del desarrollo
¿Qué implica la consideración de la muerte como transición del desarrollo -la última- y/o
como suceso evolutivo -ineludible en la perspectiva individual del curso de la vida?
Básicamente la primera consideración nos sitúa en el concepto de “crisis” como encrucijada y la muerte es, en gran medida, una encrucijada cargada de incertidumbre- y en la posibilidad de lo que para otras culturas y cosmovisiones es una transición se convierta, en razón de nuestro
contexto occidental-tecnológico, en una posible crisis del desarrollo que requiere una intervención cuasi-terapéutica más que preventiva u optimizadora.
Si como Slaikeu (1988) señala, las posibilidades de que una transición se convierta en crisis depende básicamente del equilibrio sustentado por: a) el impacto del suceso, b) los recursos personales, y c) los recursos sociales, la preparación para la muerte incluirá:
A) Un cambio en los esquemas cognitivos respecto al proceso de morir, un conocimiento del proceso, una ampliación de horizontes culturales, históricos y espirituales respecto al desarrollo de un proceso en gran medida temido por desconocido y ausente y a la vez presente en nuestro desarrollo vital.
B) Un enriquecimiento de recursos personales, que implementen variables que dirijan al individuo hacia esquemas de madurez psicológica y que implica:
– asunción de los propios cambios físicos y psicológicos
– disciplina
– perspectiva integrada del pasado, presente y futuro en un proyecto personal

– pérdida del egocentrismo
– adquisición de estrategias de afrontamiento adecuadas
– asunción del propio sistema de creencias
– coherencia cognitiva, afectiva y conductual
Desde el punto de vista de la consideración de la muerte como suceso evolutivo, es necesario distinguir la vivencia de la muerte de personas queridas y/o significativas para el individuo y la vivencia de la propia muerte. Para Kastenbaum (1975), la primera dimensión nos situaría
en la delimitación de “acontecimientos importantes que ocurren en cualquier momento de la vida, producen estrés en el sujeto que los vive -o padece- y son productores de cambio, sin especificar la direccionalidad de los mismos” (Serra, 1989, p. 20). En este sentido, la muerte de otras personas va perdiendo significado de conmoción, confusión o desorganización a medida que el sujeto avanza en su curso vital, y por tanto, va perdiendo su carácter de intemporalidad e imprevisión para situar la dimensión de la propia muerte en un par metro evolutivo.
Si la vivencia de la propia muerte acontece a todos los individuos, suele ocurrir con cierta
secuenciación temporal-aunque no siempre fija- y puede explicar más cambios que la edad cronológica, aunque aparece la mayoría de veces ligada aun período de vida -la ancianidad-, el proceso de morir queda incluido en el concepto de suceso evolutivo.
Kastenbaum señala la preocupación de muchos hombres acerca de qué les puede esperar en la “otra vida”, en el juicio final, en la forma en que morirán, en el sinsentido del morir, en el vacío existencial, en la visión de la muerte como evolución a los problemas de la vida, proyectos que quedarían sin acabar, etc. lo cual se halla influido por nuestra relación total con el tiempo.
Si bien, hay muchos individuos cuya vivencia de la Muerte propia sobreviene repentina e
inesperadamente a lo largo de sus vidas, Levinson (1976) señala que en la mayoría de ellos cerca de los 40 años y formando parte de la etapa que él denomina “convertirse en un hombre responsable”, el sujeto empieza a reflexionar sobre la capacidad de la vida, el envejecer y la concienciación de la propia muerte como proceso normativo.
La mayoría de los sujetos varones de nuestra sociedad se plantean el tema de la muerte con mayor reflexión al tomar conciencia de que comienzan a producirse en ellos mismos los cambios biológicos característicos del inicio del proceso de envejecimiento, pudiendo producir modificaciones en sus estilos de vida así como en sus planteamientos vitales. Esta manera de percibir la muerte, unida al “sentirse envejecer” puede explicar los cambios que se dan en sus vidas afectando al cambio intraindividual y a las diferencias interindividuales en el resultado de cambio vital.
Dos visiones pueden servirnos para enfocar de forma Bien distinta lo que venimos considerando como “proceso de morir”. Comienza con la vivencia de la seguridad de la propia muerte en un punto de línea de la vida? Es esa vivencia un sentimiento, en un sentido fenomenológico, que cambia nuestras vidas? O por el contrario es el conocimiento y/o seguridad de la muerte propia como más o menos cercana la que produce cambios realmente importantes en el
desarrollo individual?
En un sentido estricto, el proceso de morir va ligado A este aspecto de cercanía real a la
muerte que Denominamos agonía y/o proceso agonizante, entendidos como la última etapa de la vida del sujeto que comienza con la entrada en una institución (hospital, residencia…) a causa de una enfermedad terminal de carácter irreversible, y que incluye el conocimiento por parte del sujeto del carácter de cronicidad, temporalidad e irreversibilidad que conlleva un diagnóstico hasta la muerte. En un sentido amplio, La ancianidad acerca a la vivencia del final de la vida y esta configura, en gran
medida la visión del mundo por parte del sujeto que envejece. Debe esa vivencia ser productora
necesariamente de angustia -como ha sido descrito por los principales autores-o ese conocimiento
nos puede servir de marco de intervención evolutiva en estas últimas etapas la edad en las últimas etapas de la vida, parece ser un buen predictor de la vivencia de la agonía o proceso agonizante que ha sido descrita en enfermos terminales. La ancianidad acerca a la vivencia del final de la vida y esta configura, en gran medida la visión del mundo por parte del sujeto que envejece. Debe esa vivencia ser productora necesariamente de angustia -como ha sido descrito por los principales autores-o ese conocimiento nos puede servir de marco de intervención evolutiva en estas últimas etapas? En este sentido nos parece más útil -por su aplicabilidad al proceso de envejecimiento- la descripción de Pattison (1977) sobre las trayectorias del morir: muerte cierta en un momento conocido, muerte cierta en un momento desconocido, muerte incierta en un momento determinado en que puede practicarse una solución y muerte incierta respecto al tiempo en que se resolverá la duda. La edad cronológica actúa como variable de certidumbre e incertidumbre a la vez, en eldenominado proceso de morir, haciendo que el individuo, al envejecer, vaya resolviendo en su trayectoria de salud, relaciones sociales, actividad, los factores de incertidumbre y situándole más cerca y más próximo al término de la vida.