Jacques Ellul, la revolución banalizada, la libertad y la tecnología

En la cuarta sección, Ellul habla de la revolución «banalizada», es decir, la revolución que se ha convertido en un fenómeno de moda. A finales de los años sesenta todo tiene que ser revolucionario. Para Ellul la palabra «revolución» se convierte en un nuevo ídolo de masas. Analiza de manera sumaria fenómenos pretendidamente revolucionarios: el underground y el cine de Godard, el castrismo y la teología de la liberación, los movimientos sindicales y la protesta juvenil. Ellul ironiza incluso sobre el verdadero contenido revolucionario de mayo de 1968.

…..Finalmente, en la parte quinta del libro desarrolla el concepto de «revolución necesaria». Esta es la aportación más importante del libro y la que, a mi juicio, contiene elementos de análisis que pueden servir de inspiración en nuestros días. Ellul considera como un imperativo moral el hecho de rebelarse. Ante todo, hay que rebelarse y oponerse. Negar en su conjunto la sociedad actual. La rebelión en sí es un hecho absurdo porque no contiene ninguna garantía de éxito, pero eso es justamente lo que lo convierte en un hecho valioso. Pero lo que es más importante: la revolución debe actuar contra las verdaderas estructuras de la sociedad. Esto es, contra la Técnica y el Estado, los dos pilares de la dominación. La revolución no puede ser movida por el deseo de justicia distributiva, ni para sacar a los pueblos de su pobreza, ni para acabar con el hambre y la guerra, con ser todo ellos fenómenos muy graves, para Ellul no alcanzan la raíz del problema.

Nuestro principal problema reside en la estructura misma de la sociedad que compartimos, su estructura técnica, su modo de producir y consumir, la ideología del espectáculo que la protege.

Hacer la revolución contra esta sociedad requiere pues un esfuerzo considerable para combatir la misma ideología que promueve y que se apodera de nuestras mentes: hedonismo consumista, autonomía individualista, búsqueda de felicidad y de bienestar a toda costa.

Ellul señala justamente que nuestra sociedad moderna es una sociedad que cada vez más tiende a integrar, se convierte en sociedad global. Con sus técnicas de información, publicidad, adoctrinamiento de masas, ocupa cada vez más parcelas de la vida cotidiana y de la conciencia de los individuos. Señala también que es una sociedad donde el crecimiento económico es el único dogma.

Para Ellul los revolucionarios de mayo de 1968 han atacado sobre todo espejismos del poder que ya habían sido desacreditados por la misma modernidad: las verdaderas estructuras del sistema quedaron intactas. El tipo de revuelta humana que preconiza Ellul exige, por tanto, una puesta en cuestión radical de la forma de vida en las sociedades avanzadas. Y, sobre ese punto, Ellul no se hace ilusiones, ya que sabe que eso significará, en muchos casos, renunciar a muchas cosas que los revolucionarios de su tiempo consideraban conquistas irrenunciables.

Ellul propone un fortalecimiento de la conciencia individual, una ascesis imprescindible para que la persona pueda sobreponerse a la disciplina de masas. La revolución necesaria exige la creación de nuevos valores, ya que toda moral ha quedado arruinada por el paso de la sociedad tecnificada. Ellul corta prácticamente toda herencia de un pasado revolucionario y habla de volver al punto de partida, de volver a comenzar. Al señalar que una verdadera revolución debería dirigirse contra las estructuras centralizadas del Estado y de la tecnificación, deja entender el enorme reto que supone este objetivo.

Dos o tres años después, en su libro ¿Es posible la revolución? completará y profundizará su estudio sobre los fenómenos revolucionarios de su época y llegará a conclusiones tremendamente sombrías sobre el futuro y la posibilidad de la revolución: «En la medida en que la revolución necesaria se opone a esa facilidad que el progreso técnico otorga al hombre, en la medida en que pone en juego la satisfacción de ciertas necesidades convertidas en vitales por costumbre y persuasión, en la medida en que rechaza el avance demasiado evidente hacia ese paraíso, la revolución necesaria no tiene ninguna probabilidad de éxito. El mito del progreso ha matado el espíritu revolucionario y la posibilidad de una toma de conciencia de la actual necesidad revolucionaria. El peso que hay que levantar es demasiado pesado. El hombre tranquilo, seguro de que la técnica le proporcionará todo cuanto pueda desear, no ve la razón para hacer otro esfuerzo que no sea el facilitar este desarrollo técnico, ni por qué habría que lanzarse a una aventura incierta y dudosa.»

En 1982 Ellul publicaría su último libro sobre la revolución Changer de revolution. L’inéluctable prolétariat. Este libro llamó la atención a los lectores de la obra de Ellul, ya que en él Ellul, contradiciendo las ideas de sus obras anteriores, anuncia una posibilidad de aprovechar la informatización y la automatización para construir un socialismo descentralizado y libertario. Es verdad que las condiciones sociales que exige Ellul para esta reorientación son inalcanzables para nuestra sociedad, a no ser que se produjera una transformación radical de todas sus estructuras. La proposición de Ellul queda pues como un elemento incongruente en su obra, y él mismo, en su último libro sobre la técnica Le Bluff technologique (1988) se encargará de renunciar a tales esperanzas puestas de manera efímera en la tecnología. Por lo demás el libro Changer de revolution contenía reflexiones y análisis muy interesantes en cuanto a la evolución del socialismo en la sociedad industrial.

leer completo:

http://www.nodo50.org/ekintza/spip.php?article485

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En un epílogo a la traducción americana de La technique ou l’enjeu du siècle, The Technological Society, explica con toda precisión que sociología es la suya. Lo hace defendiéndose del reproche de pesimismo que a veces se le hizo. Según este reproche, su pensamiento no dejaría lugar a acciones individuales efectivas ni propondría soluciones a los problemas desglosados (Ellul, 1954:28). Ellul contesta que, para él, existe una realidad social colectiva independiente de la realidad individual. Las decisiones individuales siempre son tomadas en el marco de esta realidad social; este marco es preexistente, es decir, que es previo a la existencia humana individual y es más o menos determinante. En las sociedades premodernas, esta realidad extrapersonal se expresaba en prohibiciones, tabús y ritos. En la sociedad moderna, es la Técnica la que se ha vuelto determinante. Ellul defiende la idea de un determinismo metodológico: las decisiones de los individuos no son visibles, y como representan iniciativas personales, no pueden ser previstas. El determinismo metodológico no dice lo que va a pasar, sino lo que probablemente va a pasar. La extrapolación sociológica permite distinguir cierta lógica en la evolución de las instituciones. Sin embargo, nunca olvida que los acontecimientos pueden falsificar esta lógica. Por ejemplo, una guerra podría aniquilar la sociedad tecnológica. O un número creciente de personas podría ejercer su libertad y llamar a un cambio de rumbo de esta sociedad. O aún, la libertad de los hombres podría ser redimida por una intervención divina y cambiar el curso de la historia.

Ellul no pierde de vista que las dos últimas posibilidades mencionadas no encajan con la visión sociológica. Es evidente para la tercera, pero el lector perspicaz habrá notado que la segunda no es compatible con la sociología de cortedurkheimiano. Además, ninguna puede ser corroborada por hechos conocidos.

Para Ellul, el hombre está determinado, pero puede sobreponerse a esta determinación por el ejercicio de su libertad. El primer paso hacia la libertad es el reconocimiento de su antítesis, la necesidad, el determinismo. En la sociedad moderna, la forma de determinismo más peligrosa es el fenómeno técnico. No se trata de negarlo, sino de trascenderlo por un acto de libertad. El primer libro del tríptico es un «llamado a despertar para los endormecidos», como dice el prefacio de la edición americana.

completo aquí:

http://www.nodo50.org/ekintza/spip.php?article485

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