El Derecho a la niñez

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En estas Pascuas, reza España por tus hijos que mataste!

Morín es un oprobio para la España cristiana y para la España laica!

L D (Europa Press) Los ginecólogos que trabajaban para Carlos Morín en las clínicas abortistas barcelonesas investigadas por prácticas ilegales cobraban más de 8.000 euros mensuales por realizar su actividad, pese a saber de que lo hacían con un riesgo verdadero de cárcel. Esto supone un nuevo dato que se añade, entre otros, al hecho de que Morín prescindía tanto de colaboradores con la titulación adecuada como de anestesistas especializados en ciertos casos.

Los ginecólogos, que en algunos casos no disponían de la homologación oficial de su título en España, podían cobrar hasta 690 euros en negro por cada operación, mientras que la paciente podía llegar a pagar con 6.000 euros en metálico antes de la intervención.

El sumario también revela que parte de la citada cantidad también servía para pagar a los psiquiatras, los cuales en su declaración reconocieron haber firmado informes para dar cobertura legal a los abortos en avanzado estado de gestación sin haber visitado a las pacientes. Morín retribuía a estos especialistas con 3.000 euros mensuales.

 Otra noticia:

 

 La clínica TCB estaba situada en “una torre” alquilada en el número 43 de la calle Dalmases y fue dirigida por la esposa de Morín, María Luisa D.S., y la hija de ésta. En la planta baja estuvo instalado el “triturador industrial” y a través de una escalera se accedía a la planta superior, donde, según un testigo protegido, había “un microquirófano y cuatro habitaciones”. Eran las dependencias en la que se escondían a las pacientes y se les practicaba el aborto ilegal.

 

Según señala el sumario, citado por el diario La Razón, “cuando la paciente llega a la clínica TCB en un estado avanzado se la hace subir a la planta de arriba, que se cierra con llave para que nadie pueda interrumpir por sorpresa en la intervención del aborto ilegal que se practica”.

Ahorro en anestecia . Una goma entre los dientes es mas barata:

(Libertad Digital) Según las declaraciones en el juzgado de Madrid del administrativo Julián García Parrondo, el médico abortista decidió prescindir de anestesista especializado para abaratar costes. La Razón señala que esta decisión causó una agria disputa con el ginecólogo Sánchez Morales que culminó con la baja en septiembre de 2007 y la posterior marcha de Ginemedex en noviembre del mismo año.

 

Los anestesiólogos, que cobran 225 euros por jornada laboral, eran requeridos por el médico ginecólogo, pero la intención de Morín era abaratar costes allá donde fuese posible. La Razón afirma que éste último niega la discusión con Sánchez Morales y la reduce a que “él tenía una opinión y yo otra”: mantener en esos casos un médico especialista haría que todo se situara “en unas cifras diferentes que encarecería la atención a las pacientes”. En los casos en que Morín estimaba que su presencia no era necesaria, los médicos generalistas podían sustituir su presencia.

Usaba una trituradora industrial

 

Según revela el diario El Mundo, “lo normal es que estas operaciones terminasen por la noche, se introducían los fetos extraídos en el congelador, y al día siguiente los trituraban” para no “molestar a los vecinos por la noche”, informa un testigo protegido. A las pacientes se les explicaba que “los médicos encargados de la operación” incineraban los fetos, según la información obtenida de un testigo protegido.

 

Y es que según El Mundo, los abortos ilegales en las clínicas barcelonesas poseían, para deshacerse de los fetos extraídos ilegalmente, de hasta tres trituradoras, dos pequeñas y una de tamaño industrial, a las que Morín tiraba los fetos en avanzado estado de gestación extraídos. Ésta última, de la cual permanece aún “la instalación de fontanería” una vez quitada debido a la denuncia de diversos medios daneses e ingleses, estaba indicada por el fabricante para el “almacenamiento de desperdicios producidos en las cocinas de hoteles, restaurantes, colegios, residencias y hospitales”, así como “mataderos, pescaderías, fábricas de conserva y mercados”.

 

Las trituradoras, según la información publicada por el diario El Mundo este sábado, fueron retiradas en el año 2004 tras la denuncia de la televisión danesa. Según el testigo protegido por los Mossos d’Esquadra, “el nivel de ingresos bajó en picado” tras su eliminación. El doctor Morín declaró ante la juez que “nunca” hubo un triturador en Ginemedex mientras él estuvo allí.

 

 Que asco!!!