La muerte- Barry Long – Extractos- 1

¿Me permites hablarte de la muerte? ¿Me permites que te muestre, mientras vas escuchando, que yo comprendo la muerte y que, tal vez te ayude a entenderla y a no temerle cuando llegue el momento? ¿Me permites que te diga cómo sobreponerte al desconsuelo por la muerte de las personas que amas y cómo tú y el hombre o la mujer que más amas pueden inmortalizar su amor ahora mientras viven para que la muerte no los separe? ¿Me permites que te diga qué es lo que pasa después de la muerte y mientras tu cuerpo está muriendo? ¿Me permitirás llegar al punto de decirte cómo morir? Porque hay un arte de morir, y la muerte no es algo que pasa mañana: cuando la muerte llega es siempre hoy.
 
No te pido que creas lo que voy a decir, sólo te pido que escuches sin depender de otra cosa que de tu buen sentido y de tu parte más verdadera y más real.
 
Dado que en nuestro mundo moderno rara vez se habla de la muerte con alguna realidad, mucho de lo que voy a decir puede sonarte nuevo y no familiar, así que tómate tu tiempo, date el espacio y el silencio para absorberlo lentamente. También ten en cuenta por favor, que la razón por la que estás escuchando es que no entiendes la muerte. Voy a decirte todo acerca de la muerte, comenzando por el  principio: qué es la muerte, por qué le tememos y dónde comienza la terrible confusión y la falta de entendimiento. Entonces, si permites que tu mente reaccione con lo que piensas que es la muerte, o lo que crees que es, estarás tratando de decir lo que no entiendes y te perderás lo esencial. Sé tan paciente y receptivo como puedas, escúchame por favor hasta el final. I    ¿Qué es la muerte?
 
La muerte es un cuerpo muerto.
 Cuando veas que la muerte es sólo un cuerpo muerto entenderás a la muerte instantáneamente y nunca más estarás perplejo o atemorizando ante ella. Pero en nuestra sociedad moderna los seres humanos ya no somos simples en lo que concierne a la muerte. Ya no podemos verla tal como es ni podemos mirarla objetivamente.
Hemos delegado la muerte, todos los cuerpos muertos, en otros: en profesionales. Nos hemos apartado de ella, raramente vemos ahora la muerte. ¿Cuántos cuerpos muertos viste hoy? ¿Cuántos han visto tus niños desde que nacieron? ¿Cuántos has visto este año? ¿Y en tu vida?
  En sociedades mucho más antiguas donde la gente manipulaba a sus muertos, vivía con los muertos y enterraba a sus muertos, no le temían a la muerte. Tener que enfrentarla cada día a su alrededor les recordaba  continuamente la simple verdad de que la muerte es sólo un cuerpo muerto.
No necesitaban especular acerca de la muerte tal como hacemos nosotros: estaba allí frente a ellos. Cuando vives con los muertos a tu alrededor estás realmente en contacto con la muerte y no le temes. No le temes a ninguna cosa con la que estás en contacto. Le temes a aquello con lo que no tienes contacto.
  La muerte es la parte inconsciente de nuestro ser. Lo que hemos hecho es separarnos completamente de nuestro inconsciente. El resultado es extremadamente serio para todos nosotros.
  Para ser mentalmente sanos como sociedad y como individuos necesitamos estar en contacto no sólo con nuestra parte consciente sino también continuamente involucrados con el inconsciente.
Lo consciente y lo inconsciente son las dos mitades inseparables de tu ser. La mitad consciente es el vivir y la inconsciente es la muerte. Tal como estar despierto es parte de lo consciente y dormir es parte del inconsciente. No le tienes miedo a dormir porque al dormir cada noche la parte durmiente del inconsciente te resulta familiar. Pero como has perdido todo contacto con la muerte, la perspectiva de la muerte te espanta.
  Y que nadie te venga a decir que no le tiene miedo a la muerte antes de que llegue el momento. Cuando la doctora les pone la mano sobre el hombro y les da la noticia, o cuando súbitamente se dan cuenta de que se están muriendo, a ver si hablan con tanto coraje. Sólo los moribundos saben cómo es enfrentar la muerte, sólo aquellos que ya no pueden imaginar una salida.
  En nuestra sociedad, al no haber cuerpos muertos a nuestro alrededor, hemos sido forzados a confiar más y más en nuestra imaginación para tratar de mantenernos en contacto con la muerte. Y todos sabemos lo que hace la imaginación, especialmente en la infancia, cuando escuchamos las supersticiones y los miedos de los mayores, leemos cuentos de terror y formamos imágenes que se adhieren a nuestro subconsciente por el resto de nuestras vidas.
Todos tenemos en nuestro subconsciente alguna de esas aterradoras imágenes de la muerte que no contienen ni un ápice de verdad. En breve, hemos complicado la muerte hasta tal punto con nuestra imaginación que cuando digo que la muerte es sólo un cuerpo muerto, parece que esto no significa demasiado, no tiene suficiente sustancia, ¿no es así? Es demasiado simple. Queremos algo increíble en lo cual creer, algo que encaje con las cosas complicadas e imprecisas que imaginamos, y no la simple verdad que cualquiera puede ver cuando mira un cuerpo muerto.
  Entonces, ¿qué significa “la muerte es un cuerpo muerto”? Significa, y por favor escucha cuidadosamente, que la muerte sólo puede ser vista en un cuerpo muerto. Si estás muriendo en este momento, y si es así te hablo con profundo respeto y amor, no puedes verte a ti mismo como un cuerpo muerto. Si alguna vez ves tu cuerpo, obviamente tú no estarás muerto. Y esto es precisamente lo que sucede, tanto a los vivos como a los muertos. Siempre vemos solamente un cuerpo muerto y nosotros no somos nunca ese cuerpo.
  Cuando mueras te volverás consciente de tu cuerpo muerto frente a ti y, maravilla de maravillas, conocerás la simple verdad que podrías ver ahora si realmente lo intentases: que no hay muerte para ti. La única muerte es la que ves en un cuerpo muerto.
  II    Permíteme decirte lo que sucede cuando tu cuerpo está muriendo. Quiero decir muriendo realmente, en las últimas horas o minutos, cuando estás inconsciente por última vez en lo que al mundo concierne.
  Puede haber un período de no darte cuenta, tal como ocurre en el sueño profundo. Repentinamente, tu cuerpo, con la gente que lo rodea, toda la escena de la muerte aparece frente a ti. En tu asombro puede que no notes que el mundo de tu cuerpo se ha alejado; sí, se ha movido, mientras que tú no. No se aleja mucho al comienzo, tal vez un metro o algo así, pero te das cuenta realmente de que todo está extrañamente separado de ti de un modo que nunca antes has conocido. El mundo que conocías tan bien, como una especie de elemento permanente alrededor de tu cuerpo, ha retrocedido. Y te quedas mirándolo, asombrado, cautivado, casi sin creerlo, excepto por que tu darte cuenta es mucho más real y vivo.
  Es entonces cuando ves tu propio cuerpo completamente separado de ti. Puede que todavía no hayas muerto, hasta puede que lo veas respirando. Pero, por supuesto, no estás mirando a través de los ojos del cuerpo, probablemente habrás notado que, de todos modos, están cerrados. No tienes cuerpo, estás mirando desde otro lado, pero puedes ver, oír y comprender todo lo que está sucediendo. Es un prodigioso milagro, estás subyugado.
  En este estadio, hay personas que han vuelto a la conciencia del cuerpo y han vivido para describir la experiencia. Han informado que dejaron el cuerpo. Pero lo que no recuerdan o no se dieron cuenta es que el cuerpo y todo el mundo ligado a él se había alejado de ellos, no ellos del cuerpo, y que toda la escena tenía una increíble o indescriptible perspectiva más allá de la mirada desde cualquier posición espacial o sensorial. No es en absoluto una percepción espacial o sensorial. Es un estado alterado de conciencia causado porque el cuerpo y el mundo se alejan, dejando la conciencia individual en el inconsciente.
  Permíteme explicar esto de otro modo porque cuando llegue el momento y estés muriendo, no importa cuánto más adelante sea esto, te encontrarás dándote cuenta de lo que estoy diciendo ahora y afirmando para ti mismo: “es verdad, lo que está sucediendo es lo que él dice”.
Esto es así porque estamos hablando de lo más importante de tu vida y cuando te estás muriendo recuerdas aquello que fue realmente importante en tu vida. Más tarde te explicaré porqué es importante también entender qué es lo que sucede cuando estás muriendo.
  Aproximémonos entonces de otro modo al estado de la muerte, entendiendo la diferencia entre muerte y sueño. Cuando te vas a dormir te retiras adentro de tu cuerpo, vas hacia adentro, hacia el inconsciente, que es la muerte. Pero, por supuesto, en el sueño no llegas tan lejos, te retiras dentro del subconsciente, justo por debajo de la conciencia. La muerte, el inconsciente, es el próximo nivel hacia abajo. Por lo tanto, los tres niveles de nuestro ser son el consciente donde estamos despiertos, el subconsciente donde dormimos y el inconsciente donde sobrevivimos a la muerte.
  Cuando duermes o estás inconsciente sólo estás retirándote adentro de tu cuerpo y puedes volver. Pero cuando mueres el mundo se retira de ti, digamos que te mueve el piso totalmente y te deposita completamente en el inconsciente de donde no puedes volver. Pero está bien porque entonces, maravilla de maravillas, descubres que no hay muerte, que la muerte es ciertamente sólo un cuerpo muerto.
 
III    La muerte es el secreto mejor guardado del mundo. De hecho estás en medio de una asombrosa conspiración mundial que podría ser llamada “el macabro juego de esconder el cuerpo”. Cada día, solamente en el Reino Unido mueren dos mil personas, los crematorios y los cementerios de las grandes ciudades están agotados y aun así, todo lo que vemos es un coche fúnebre con una caja con flores sobre ella o titulares en los periódicos, fotos e imágenes de televisión; pero no verdaderos cuerpos muertos. ¿Por qué? ¿Qué está pasando?
 
¿Pensaste en esto alguna vez? Podrías preguntarte seriamente si hay alguna ley que te prohiba ver cuerpos muertos reales. Y la respuesta es: sí, hay varias leyes. Tienes prohibido ver a los muertos como no seas un familiar muy cercano y aun así, no por mucho tiempo. No puedes entrar en la morgue para ver la muerte. Los laboratorios y museos médicos están cerrados para ti. Trata de obtener permiso para presenciar una cremación y mira si el sistema, insultado, no te hace sentir como un voyeur o un profanador de tumbas.
  Como hombre o mujer común no tienes permiso para estudiar la muerte ni para interrogar a la muerte relacionándote con la única evidencia que hay de ella: los cuerpos muertos. Debes tener una razón oficialmente aprobada. Te pregunto muy seriamente, ¿hay alguna razón mejor que el hecho de que te va a suceder a ti?
  Pero la sociedad, bajo la forma de los profesionales que hemos designado y a quienes hemos entregado el cuidado de los muertos, no lo tolerará. Un interés así es considerado morboso, excéntrico, fóbico o insalubre y, dado que la sociedad es sólo un reflejo de la voluntad de la mayoría, probablemente tú también hayas seguido esta actitud y aun ahora puede que encuentres un poco incómodo o de mal gusto hablar así acerca de la realidad de la muerte.
  Exhibir cuerpos muertos en público está enfáticamente prohibido. ¿Por qué? El interés estaría allí por cierto si tuviéramos la oportunidad o la excusa. Una de las filas perpetuas más largas del mundo es para ver el cuerpo muerto de Lenin en el mausoleo de la Plaza Roja en Moscú.
 
¿Qué es entonces lo que nos ha hecho ponernos bajo la presión de esta extraordinaria censura y cuáles son las objeciones? ¿Respeto por los muertos? No hay necesidad de ser irrespetuoso; la gente nos mira mientras estamos vivos, ¿por qué no habría de mirar nuestros cuerpos muertos? ¿Razones de salud entonces? ¿Qué tiene que ver la salud con que tú o tus niños vean a los muertos en los museos médicos o en las morgues? ¿Por qué habría de ser malo para tus niños ver una cosa tan natural como la muerte? ¿Por qué, como seres humanos, los únicos que tienen este privilegio son los médicos y los agentes funerarios? ¿Por qué no podrías tener la libertad de pagar una entrada, si el costo fuese una objeción, y que las horas de observación fuesen limitadas para que los profesionales no fuesen obstaculizados en su trabajo? Te pregunto muy seriamente: ¿hay alguna objeción real para que veas cuerpos muertos aparte del hecho de que una aproximación tan simple arruinaría la conspiración de esconder el cuerpo y nos haría tal vez cuestionarnos como individuos y como sociedad toda nuestra actitud irracional y proscriptiva hacia la muerte?

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Budismo El orígen dependiente

El budismo enseña que todas las formas de vida están interrelacionadas.

Por medio del concepto del “origen dependiente” se explica que no existe nada aislado, independiente de otra vida. El término japonés para el origen dependiente es engi, literalmente “originarse en relación”. En otras palabras, todos los seres y fenómenos existen o tienen lugar sólo debido a su conexión con otros seres o fenómenos. Todo en el mundo llega a existir como respuesta a una causa y prerrequisito. Nada puede existir en absoluta independencia de otras cosas o surgir por su propia cuenta.
Shakyamuni utilizaba la imagen de dos manojos de carrizos apoyados unos contra otros, para explicar el origen dependiente. Él describía cómo los dos manojos podían permanecer en pie en tanto se apoyaran el uno contra el otro. De tal forma que, debido a la existencia del uno, puede existir el otro. Si uno de los dos manojos es removido, el otro caeráConcretamente, el budismo enseña que nuestras vidas están en constante desarrollo en una forma dinámica, en una interacción cooperativa de causas internas dentro (nuestra personalidad, experiencias, perspectivas sobre la vida, etc.) y las condiciones externas y las relaciones alrededor de nosotros. Cada existencia individual contribuye a crear el medio ambiente que sustenta a todas las otras existencias. Todas las cosas que se apoyan recíprocamente y que están en interdependencia constituyen un cosmos viviente
Cuando nos damos cuenta de la extensa cantidad de interconexiones que nos vinculan con todas las otras vidas, nos percatamos de que nuestra existencia sólo cobra significado a través de nuestra interacción y relación con los demás.
Al involucrarnos con los demás, nuestra identidad madura, evoluciona y se enriquece. Es entonces cuando comprendemos que es imposible construir nuestra propia felicidad sobre la infelicidad de otros. También, podemos ver que nuestras acciones edificantes repercuten en el mundo a nuestro alrededor; justamente como escribió Nichiren: “Si enciendes una lámpara para otro, iluminarás tu propio camino
Existe una interconexión íntima y recíproca en la red de la naturaleza, en las relaciones entre la humanidad y su medio ambiente y también, entre el individuo y la sociedad, entre padres e hijos y entre marido y mujer
Si, como individuos, somos capaces de adoptar el criterio de “debido a eso, existe esto”, o en otras palabras “debido a esa persona, yo puedo desarrollarme”, entonces no tenemos necesidad de experimentar jamás conflictos sin sentido en las relaciones humanas. En el caso de una joven casada, por ejemplo, su actual existencia está vinculada a su esposo y a su suegra, no obstante la clase de personas que puedan ser.
Alguien que llega a entender esto, puede dar un vuelco a todas las cosas, buenas o malas, impulsando su crecimiento personal
El budismo enseña que nosotros “escogemos” la familia y las circunstancias en las que nacemos, con objeto de aprender, crecer, y ser capaces de cumplir con nuestro irreemplazable papel y nuestra respectiva misión en la vida.
En un plano más profundo, estamos conectados y relacionados no sólo con aquellos físicamente cercanos a nosotros, sino a todos los seres vivientes. Si podemos llegar a entender esto, los sentimientos de soledad y aislamiento que tanto sufrimiento causan, comienzan a desvanecerse al tiempo que nos damos cuenta de que somos parte de un todo dinámico interconectado recíprocamente
Daisaku Ikeda ha escrito que una comprensión de la interconexión de la vida en su conjunto, puede dirigirnos hacia un mundo más pacífico: “Todos somos seres humanos, quienes a través de un místico lazo, hemos nacido para compartir el mismo intervalo limitado de vida en este planeta, un pequeño oasis verde en el vasto universo.
¿Por qué reñir y sacrificarnos unos a otros? Si todos pudiéramos conservar en la mente la imagen de los vastos cielos, creo que se marcharía hacia la solución de los conflictos y disputas. Si nuestros ojos se fijan en la eternidad, caemos en la cuenta de que los conflictos de nuestros pequeños egos son, en realidad, tristes e insignificantes

Los Niños y la muerte (14 parte)- ELISABETH KÜBLER-ROSS

Viene de aquí 

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Recursos: grupos y sistemas de apoyo

Los hospicios

Un grupo de personas especiales compuesto por pro-fesionales de la salud y voluntarios formó el embrión de un hospicio, a partir del cual se han abierto más de inientos en Estados Unidos.Las principales características que diferencian a un hospicio de un hospital son las siguientes: 1) se in-tenta reducir en lo posible el dolor y los síntomas; 2) el paciente tiene control sobre su propia vida; 3) el paciente y la familia se consideran una sola unidad de cuidados; 4) un equipo interdisciplinario hace una planificación para cada paciente, y proporciona un apoyo moral activo. Con la confluencia de estos fac-tores, durante el período final de la vida no se centra la atención en la muerte, sino en la vida y en el vivir.Desafortunadamente, los hospicios no se ocupan mucho de los niños, porque muchos profesionales de la salud creen que un niño que tenga a sus padres tiene toda la ayuda que necesita. Nada más lejos de la realidad, y con esa postura sólo se encubre el pro­blema.En primer lugar, hay miles, por no decir millones, de padres o madres solteros o separados que necesi­tan trabajar y no pueden cuidar solos a un niño con una enfermedad terminal. Muchas veces se trata de un cuidado a largo plazo, muy costoso y emocionalmen-te agotador. Ningún ser humano puede estar dispo­nible las veinticuatro horas del día para cuidar a un niño gravemente enfermo, por lo que necesita un sis­tema de apoyo sincero.Un hospicio por lo menos puede ofrecerle algu­nas horas para descansar, de modo que el padre o la madre disponga de tiempo para ir de compras, reor­ganizarse, leer un libro, tener un rato de tranquilidad o ir a la peluquería, sin sentirse culpable. Esto es algo que necesita cualquier padre o madre, tanto si están en pareja como si no.Los voluntarios del hospicio van a hacerles el tra­bajo de la casa, cocinan para la familia, o simplemente dejan un ramo de flores para que la casa esté más ale­gre. Así la madre puede dedicar más tiempo al hijo enfermo y a los demás hijos, a los que tan a menudo se deja a un lado o se descuida en esos períodos de crisis.Los padres con dificultades para comunicarse abiertamente entre sí o con el niño, pueden acudir al asesor del hospicio, quien, al considerar el caso conmenos compromisos emotivos, puede ser un excelen­te catalizador. También puede ayudar a los hermanos del niño afectado, a los que les resulta difícil compar­tir su dolor con los ya de por sí apenados padres.El hospicio cuenta con un servicio de enfermería, disponible las veinticuatro horas del día, para atender a los padres que estén ansiosos, para administrar los tratamientos médicos a domicilio, así como para res­ponder a las dudas que tenga la familia y explicarle las cosas que no comprendió cuando se las expusieron en la jerga médica.El Hospicio de San Diego es uno de los que me quedan más cerca; desde que existe, nunca he cobrado a una familia, y ha pasado de tener nueve pacientes en 1980 a ser el mayor hospicio de cuidados domicilia­rios de Estados Unidos, atendiendo diariamente a más de cien pacientes.Los miembros del personal del hospicio también cumplen las funciones de amigos de la familia cuando fallece el niño y la familia necesita hablar, recordar las últimas semanas y la enfermedad del niño una vez más. Pueden ser de gran alivio durante el período fi­nal de una enfermedad terminal, muchas veces agota­dor y largo, facilitando la evolución del proceso del duelo y la reanudación, lo antes posible, de la vida fa­miliar.
Grupos de cuidados y ayudaUniversal Children’s GardenP.O. Box 2698, Grand Central P.O., NuevaYork, Nueva York 10017Estados UnidosThe Lamplighters Leukemia AssociationP.O. B. 1285, Station H,Montreal (Quebec), Canadá H3 G2 N2The Friends1205 Oneida Street, Denver, Colorado 80220Estados UnidosThe Candlelighters FoundationPublications List, Suite 1011,2025 Eye Street, N.W., Washington, D.C. 20006,Estados UnidosCompassionate FriendsP.O.B. 1347,Oakbrook, Illinois 60521, Estados UnidosParents of Murdered Children1739 Bella VistaCincinnati, Ohio 45237, Estados Unidos  En España Grupo de apoyo Elisabeth Kübler-RossLista de Correos — 08180 MOIAESPAÑA