¿Puede separarse la expresión artística de la época en que fue producida?

Hay un Blog argentino satírico, muy bien escrito y que me ha gustado mucho.

Se llama  Todos gronchos

En un Posto en el que recuerda épocas difíciles de Argentina, menciona a dos creadores musicales a quienes en su época no se les daba la trascendencia política que luego se les dió para destruir o ensalzar su imagen.

Uno es Palito Ortega y el otro Jorge Cafrune.

Dice de Palito Ortega:

Palito Ortega antes del 76 simplemente era funcional a establishment, luego lo fue de la dictadura. Pero sus canciones de amor y esperanza expresaban el sentimiento de millones de argentinos a los que la música contestataria les resultaba sin sentido y aburrida. Planteaba el “American way of life” argentino, del changuito cañero que triunfaba en Buenos Aires y de valores típicos de la poderosas clase media y trabajadora, de la amistad, la familia, y del estudio y el trabajo como vías de desarrollo personal.

Dice de Jorge Cafrune

Por su parte, el negro Jorge Cafrune expresaba también al país. Respetuoso de sus raíces musicales, utilizó su arte, para entretener, pero también para denunciar lo que se vivía y alertar sobre lo que todos, aun los que se hacían los boludos, sabían que se venía

Después siguió cantando hasta que un grupo de asesinos residuales de la Triple A de José López Rega lo mató, intentando fraguar un accidente de tránsito en enero de 1978. Estaba demasiado arraigado en la gente de su Pueblo como para que la dictadura lo asesinara abiertamente. Gaucho jujeño con unas bolas de acero.

Leelo completo aquí 

A mí me hizo recordar una época en la que como toda época del pasado no era yo mismo. Es decir no era éste que ahora escribe, con todos sus conocimientos y experiencias acumuladas sus muertes y sus logros.

Una época de candor e ignorancia en la cual como dicen en los Gronchos, mientras nosotros cantabamos y nos divertíamos con La felicidad JAJAJAJA! o nos poníamos romanticos con Cafrune, otros preparaban a nuestras espaldas sus crímenes.

Esto no es la primera vez que sucede, ni sucedió solamente en Argentina, sino que es parte de nuestro destino  en sociedad. Unos hacen y deshacen mientras distraen al público. Si tienen éxito y triunfan se llevan la gloria y la reputación, son los héroes,  pero en cambio si cometen crímenes manchan con ellos a todas las generaciones coetañas y a sus descendientes.

Es lamentable que cuando uno recuerde con simpatía esas épocas de risa fácil y fé en el futuro, deba sentirse culpable de ello por haber querido vivir y ser felices, mientras subrepticiamente , otros desde el poder secuestraban y mataban.

Como se puede convivir con la política sin vivir para la política?

Afuera de los cines ya empezaban a cagarse a tiros. Otros ya planeaban la matanza generalizada, pero en esos auditorios, se reía y lloraba sin prestar mucha atención a un país que estaba presto a desaparecer, literalmente.

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